Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Jamás se resignó, jamás lo haría
y dudo que en su vida lo pensara,
ni pudo imaginar que aquella cara
perdiera el esplendor y lozanía.
En su fuero interior no concebía
que su perpetua edad la delatara
ni menos que el espejo la humillara,
aunque en ello insistiera con porfía.
Duro y tenaz se muestra el enemigo,
objeto cruel que la beldad aflora,
mas con paciencia, espera ser testigo
del vil momento en que la dama implora.
Es la atracción sin par en la belleza,
y en el traidor ocaso, la crudeza.
y dudo que en su vida lo pensara,
ni pudo imaginar que aquella cara
perdiera el esplendor y lozanía.
En su fuero interior no concebía
que su perpetua edad la delatara
ni menos que el espejo la humillara,
aunque en ello insistiera con porfía.
Duro y tenaz se muestra el enemigo,
objeto cruel que la beldad aflora,
mas con paciencia, espera ser testigo
del vil momento en que la dama implora.
Es la atracción sin par en la belleza,
y en el traidor ocaso, la crudeza.