Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si he de esperarte, ¡dime dónde!, ¡dime cuánto...! Amarillea el deseo en el embozo de los sueños...
Me afano en disfrazar la distancia trazando burdos puentes de disculpa y atraso los relojes de tu destiempo mientras siento, que se anega el latido desbordado en la certeza de un imposible. Tan sólo entre estos lienzos soy osada, desterrado el delirio de la inmediatez de tu cuerpo, desnuda del temor a tu sentencia. Imagino mi mundo paralelo alejado del tuyo... acaso, ¿existe? No hay recuerdo antes de ti... Me pongo frente al espejo que azogaste en tinta de verso y trenzo los cauces negros de mis ojos mas, vuelvo a apagar la luz para no verlos, ¡cobarde!
¿En qué me convertí?
Soy la que sueña en blanco y negro, la del vertical silencio, la que oculta sus pecados al envés de la retina, la que esboza entre poemas mil ayeres descartados... Mujer sin sombra y sin hondura desandando las huellas de tus pasos, la que nada entre dos aguas y aun ahogándose, te ama...
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