¡ESTA VEJEZ!
Ya mis huesos no aguantan sin dolores,
entre reuma y ciática vacilan,
mi cabeza no rige cual debiera,
sin la ayuda de mi esposa estoy perdido.
La semana se pasa entre mil ayes
y noches tosigueras mal dormidas,
distraídas lecturas de periódicos
y pequeños paseos por el barrio
con saludos a viejos como yo.
Solo puedo olvidar tantos achaques
bajo el loco reír de los domingos
cuando llegan los nietos que alborotan,
con sus mimos y bromas infantiles
consiguen que me ría a carcajadas.
Ya mis huesos no aguantan sin dolores,
entre reuma y ciática vacilan,
mi cabeza no rige cual debiera,
sin la ayuda de mi esposa estoy perdido.
La semana se pasa entre mil ayes
y noches tosigueras mal dormidas,
distraídas lecturas de periódicos
y pequeños paseos por el barrio
con saludos a viejos como yo.
Solo puedo olvidar tantos achaques
bajo el loco reír de los domingos
cuando llegan los nietos que alborotan,
con sus mimos y bromas infantiles
consiguen que me ría a carcajadas.