HÉCTOR
Eres mi poesía; yo el instrumento inspirado.
Somos seres de carne,
nos han herido
han maltratado nuestra piel.
Nuestra mirada al espacio,
a la tierra, a los ríos y a los mares,
tan quieta y tan pasible;
se concentra y se deja acompañar por la respiración,
por el suspiro y por la mano que sostiene la frente.
Soñamos, y nos roban los sueños;
luchamos, y se nos roban las luchas;
hablamos y no nos escuchan;
nos lamentamos, mientras ellos se aplauden entre ellos.
El silencio llega a fin,
llega a la explosión,
su grito retumba por doquier,
busca su sueño, utiliza su libertad
de Revolución para el cambio.
Somos capaces en paz,
cara a cara, con la verdad afrontando a la mentira,
a la mezquindad, a la arrogancia y a la misma muerte.
Somos guerreros que surgen,
que han sido caidos,
que han sido callados,
que han sido maltratados,
metidos en un calabozo de muerte:
resurgen con el estandarte de libertad,
de patriotismo, genes de heroicas soluciones
para el bien de los desamparados.
Somos Patria viva, somos seres
sometidos al cambio, y la ingrata
arrogancia acabará por nuestro estallido de libertad.
nos han herido
han maltratado nuestra piel.
Nuestra mirada al espacio,
a la tierra, a los ríos y a los mares,
tan quieta y tan pasible;
se concentra y se deja acompañar por la respiración,
por el suspiro y por la mano que sostiene la frente.
Soñamos, y nos roban los sueños;
luchamos, y se nos roban las luchas;
hablamos y no nos escuchan;
nos lamentamos, mientras ellos se aplauden entre ellos.
El silencio llega a fin,
llega a la explosión,
su grito retumba por doquier,
busca su sueño, utiliza su libertad
de Revolución para el cambio.
Somos capaces en paz,
cara a cara, con la verdad afrontando a la mentira,
a la mezquindad, a la arrogancia y a la misma muerte.
Somos guerreros que surgen,
que han sido caidos,
que han sido callados,
que han sido maltratados,
metidos en un calabozo de muerte:
resurgen con el estandarte de libertad,
de patriotismo, genes de heroicas soluciones
para el bien de los desamparados.
Somos Patria viva, somos seres
sometidos al cambio, y la ingrata
arrogancia acabará por nuestro estallido de libertad.