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ESTAMPAS III (Susurros de mar)

calvared

Poeta veterano y reconocido en el portal.
Un niño escribe su historia
sobre la arena, en la playa,
al lado un perro dormita
oliendo el frescor del agua.

Las olas traen recuerdos
salados de aguas de plata
que vuelcan sobre la orilla
y dejan cuando se marchan.

Una sombrilla cobija
un viejo, sobre una hamaca
que va dejando vivencias
de aquellas glorias pasadas.

Caen sus cuentos lejanos
como quimeras ajadas
que nacen de las arrugas
de su cara bronceada.

El perro ha abierto los ojos
y el niño cava la playa,
las olas siguen viniendo
cargadas de espumas blancas.

Una figura de bronce
sueña, sobre una toalla,
que los arrullos marinos
son los suspiros del alma.

Mira a aquel niño que juega
con el rastrillo y la pala
y rae los rayos de sol
echándose cremas blancas.

Queda una estela caliente
cuando las horas se marchan
y que, quemando la tarde,
apagan ratos de playa.

El niño coge el rastrillo,
también el cubo y la pala
y el perro, que abre los ojos,
se despereza y levanta.

Se van los cuentos pasados
con la sombrilla plegada
y la figura de bronce
recoge ya su toalla.

Se queda, con las estrellas,
la soledad de las aguas
rota de amores furtivos
que se besan en la playa.
 
Es todo
un honor
dejar mi
comentario en
tan vivenciales versos
lleno de imágenes
tan sencillas y tiernas
mis saludos y estrellas
 
Una perfecta estampa de vivencias junto al mar... logras que las imágenes se recreen con fuerza en quien te lee... y para mi es un gusto inmenso empaparme de las vivencias que salen directo del corazón a tu pluma... gracias poeta por regalarnos esta inspiración...!
 
Un niño escribe su historia
sobre la arena, en la playa,
al lado un perro dormita
oliendo el frescor del agua.

Las olas traen recuerdos
salados de aguas de plata
que vuelcan sobre la orilla
y dejan cuando se marchan.

Una sombrilla cobija
un viejo, sobre una hamaca
que va dejando vivencias
de aquellas glorias pasadas.

Caen sus cuentos lejanos
como quimeras ajadas
que nacen de las arrugas
de su cara bronceada.

El perro ha abierto los ojos
y el niño cava la playa,
las olas siguen viniendo
cargadas de espumas blancas.

Una figura de bronce
sueña, sobre una toalla,
que los arrullos marinos
son los suspiros del alma.

Mira a aquel niño que juega
con el rastrillo y la pala
y rae los rayos de sol
echándose cremas blancas.

Queda una estela caliente
cuando las horas se marchan
y que, quemando la tarde,
apagan ratos de playa.

El niño coge el rastrillo,
también el cubo y la pala
y el perro, que abre los ojos,
se despereza y levanta.

Se van los cuentos pasados
con la sombrilla plegada
y la figura de bronce
recoge ya su toalla.

Se queda, con las estrellas,
la soledad de las aguas
rota de amores furtivos
que se besan en la playa.


........................
Este es un poema PRECIOSO, sin embargo tengo la sensaciòn de haberlo leìdo antes.
No lo se, espero no estar perdiendo la cordura,..... es algo que me aterra.
Recibe un abrazo y si puedes orientarme al respecto te estarìa muy agradecida.
Puede ser posible que ya lo leì antes, en algùn otro sitio o aquì mismo?
Abrazo y estrellas para tì
Aunque la duda me mata......
 
Holaa, Anna,
Aprecio enormemente tus calurosa palabras para con mis poemas. Te has convertido en alguien importante para mí en cuanto a tu crítica y comentarios.
Un beso y un fortísimo abrazo,
CArlos
 
Hola Roska,
No has perdido la cordura, no. Hace un tiempo escribí un poema muy parecido que también versaba sobre un niño jugando con una pala y un ratrillo en la arena. Si no recuerdo mal tiene uno o dos años. Fué publicado en Delírica. Este es inédito de ayer.
Un abrazo,
Carlos
 
Un niño escribe su historia
sobre la arena, en la playa,
al lado un perro dormita
oliendo el frescor del agua.

Las olas traen recuerdos
salados de aguas de plata
que vuelcan sobre la orilla
y dejan cuando se marchan.

Una sombrilla cobija
un viejo, sobre una hamaca
que va dejando vivencias
de aquellas glorias pasadas.

Caen sus cuentos lejanos
como quimeras ajadas
que nacen de las arrugas
de su cara bronceada.

El perro ha abierto los ojos
y el niño cava la playa,
las olas siguen viniendo
cargadas de espumas blancas.

Una figura de bronce
sueña, sobre una toalla,
que los arrullos marinos
son los suspiros del alma.

Mira a aquel niño que juega
con el rastrillo y la pala
y rae los rayos de sol
echándose cremas blancas.

Queda una estela caliente
cuando las horas se marchan
y que, quemando la tarde,
apagan ratos de playa.

El niño coge el rastrillo,
también el cubo y la pala
y el perro, que abre los ojos,
se despereza y levanta.

Se van los cuentos pasados
con la sombrilla plegada
y la figura de bronce
recoge ya su toalla.

Se queda, con las estrellas,
la soledad de las aguas
rota de amores furtivos
que se besan en la playa.
El romance y la ternura
siempre juntas de la mano
hacen derramar dulzura
con mis lágrimas hermano.
 
Me gustó tu poema. Los versos se leen como fotogramas, escenas de playa y mar. Enhorabuena. Un saludo.
 
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