Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Este es mi tiempo,
también lo puedo utilizar para escribir,
para hacer o no hacer nada,
para esforzarme hasta el infarto
por cualquier tontería.
Cuando se pierde la agilidad
hay que medir los saltos,
cuidar el paso,
procurar ser efectivo, o no.
Este es mi tiempo y
( como dijo Benedetti cuando leyó a Bertolt)
esta es mi casa.
En ella soy un gato más
y maúllo o araño según instinto;
necesito un lugar para estar tranquilo.
Este es mi tiempo,
esta es mi casa,
y esta es mi gente:
cinco compañeros de jornales,
tres amigos de los de antes
y un grupo reducido de familia
(porque, aunque familia seamos todos,
siempre hay preferencias).
A mis años
nada mejor que una lumbre en invierno,
y en verano una sombra donde reposar
mi cuerpo cumplido de artrosis,
castigado por el trabajo,
pero duro de pelar.
En mis noches solo cabe el descanso,
en mis días ver, oír y callar...
hasta que hablo.
No soy muy hablador.
A mi favor
qué no pido mucho y sé escuchar.
Escucho a mi gente,
indago mi casa,
escruto el tiempo
y me desperezo como mis gatos.
En mi contra
lo que digo cuando no me gusta lo que dicen,
y no aguanto,
y me hacen hablar.
Por lo demás,
shhh, chitón,
que estamos en primavera.
también lo puedo utilizar para escribir,
para hacer o no hacer nada,
para esforzarme hasta el infarto
por cualquier tontería.
Cuando se pierde la agilidad
hay que medir los saltos,
cuidar el paso,
procurar ser efectivo, o no.
Este es mi tiempo y
( como dijo Benedetti cuando leyó a Bertolt)
esta es mi casa.
En ella soy un gato más
y maúllo o araño según instinto;
necesito un lugar para estar tranquilo.
Este es mi tiempo,
esta es mi casa,
y esta es mi gente:
cinco compañeros de jornales,
tres amigos de los de antes
y un grupo reducido de familia
(porque, aunque familia seamos todos,
siempre hay preferencias).
A mis años
nada mejor que una lumbre en invierno,
y en verano una sombra donde reposar
mi cuerpo cumplido de artrosis,
castigado por el trabajo,
pero duro de pelar.
En mis noches solo cabe el descanso,
en mis días ver, oír y callar...
hasta que hablo.
No soy muy hablador.
A mi favor
qué no pido mucho y sé escuchar.
Escucho a mi gente,
indago mi casa,
escruto el tiempo
y me desperezo como mis gatos.
En mi contra
lo que digo cuando no me gusta lo que dicen,
y no aguanto,
y me hacen hablar.
Por lo demás,
shhh, chitón,
que estamos en primavera.