Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
No sabes corazón de este silencio.
El mar está callado y es el viento,
desnudo y demacrado el que es aliento...
No sabes corazón de este silencio.
No sabes corazón de estas heridas.
La tierra chilla, el monte, las cascadas y la orilla...
La orilla está en silencio.... sometida por el mar que besa lento.
Siento dentro, corazón, cada latido.
Late que late, verso que vive.
Y yo... desnudo y mudo, me someto al pensamiento.
Me siento libre, corazón, aunque estoy preso.
Como tú.
Como yo.
Como todos los amantes del amor.
No sabes corazón de este silencio,
del que vive sin barrotes y ama lento...
Ya nadie habla de amor, sólo hay abismo,
No muere el corazón, muere la esencia.
Y yo... que escucho el fluir de las gaviotas,
yo que amo lento, pero intenso al fin y al cabo,
escucho este silencio gota a gota,
de tanto al corazón, tanto al esclavo.
Escucho al mar callado, día a día.
Sangra que sangra, muerte a la vida.
Y yo no puedo...
No puedo corazón ser más que el aire,
no puedo corazón, soy invisible.
Sin alma, sin razón, tan solo nadie,
tan solo, corazón, tan insensible.
Si solo sé quién soy... ¿Quién soy ahora?
Hace menos de un segundo lo sabía...
Y ahora corazón, este silencio...
me arrastra hacia el abismo cada día...
Y pasa lento, como pasan los poemas,
casi llegando al final de su existencia...
No sabes corazón de este silencio...
No sabes corazón, es mi consciencia.
El mar está callado y es el viento,
desnudo y demacrado el que es aliento...
No sabes corazón de este silencio.
No sabes corazón de estas heridas.
La tierra chilla, el monte, las cascadas y la orilla...
La orilla está en silencio.... sometida por el mar que besa lento.
Siento dentro, corazón, cada latido.
Late que late, verso que vive.
Y yo... desnudo y mudo, me someto al pensamiento.
Me siento libre, corazón, aunque estoy preso.
Como tú.
Como yo.
Como todos los amantes del amor.
No sabes corazón de este silencio,
del que vive sin barrotes y ama lento...
Ya nadie habla de amor, sólo hay abismo,
No muere el corazón, muere la esencia.
Y yo... que escucho el fluir de las gaviotas,
yo que amo lento, pero intenso al fin y al cabo,
escucho este silencio gota a gota,
de tanto al corazón, tanto al esclavo.
Escucho al mar callado, día a día.
Sangra que sangra, muerte a la vida.
Y yo no puedo...
No puedo corazón ser más que el aire,
no puedo corazón, soy invisible.
Sin alma, sin razón, tan solo nadie,
tan solo, corazón, tan insensible.
Si solo sé quién soy... ¿Quién soy ahora?
Hace menos de un segundo lo sabía...
Y ahora corazón, este silencio...
me arrastra hacia el abismo cada día...
Y pasa lento, como pasan los poemas,
casi llegando al final de su existencia...
No sabes corazón de este silencio...
No sabes corazón, es mi consciencia.
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