Lírico.
Exp..
Esto que escribo
No sé si esto que escribo en un poema
puede llamarse así, pero quisiera
que fuera acaso hermoso y que algún día
llegaras a leerlo y que el sentido
oculto bajo versos de torpeza
dijera lo que calla quien suscribe
el texto. Y ojalá, porque yo quiero
que sepas que hubo un tiempo cuando todo
brilló bajo una luz muy diferente
debido a tu llegada a nuestro mundo.
Fue tal aquel fulgor, fue tal su fuerza,
la bella magnitud del tierno llanto,
que este simple poema no consigue
decir lo aproximado de su forma;
la extrema maravilla de esos ojos
dotando de un relieve a cuanto he sido.
No creo que lo escrito llegue incluso
a ser quizás leído, a que tus manos
sostengan sus palabras, y tu boca
sus labios mueva a flor del limpio ritmo
tan solo para ti, que lo engendraste,
que engendraste la vida en su retorno:
perfecto amor en círculo de vida
para la redención de vida, amor.
Quisiera que el poema hablara claro
y no he logrado más que hacer del verso
otra excusa común de mi torpeza,
de nuevo este sentirme siempre fuera
del sitio donde debo estar. Yo quiero
que sepas que el amor sí permanece,
que se me caen los besos si te miro,
que el reloj se ha rendido ante tu nombre,
que todo lo que creo está en tu rostro,
hondura de un espejo
por donde vibro.
También sé que el poema no quiere perdonarme,
pero ya no me importa porque has sido,
al menos para mí, dicha infinita,
poema de poemas donde inscribe
la especie su milagro trascendente:
eres sabiduría de mi carne
y aurora tras mi noche y el camino
a ser quien de verdad yo he sido siempre.
No sé si esto que escribo en un poema
puede llamarse así, pero quisiera
que fuera acaso hermoso y que algún día
llegaras a leerlo y que el sentido
oculto bajo versos de torpeza
dijera lo que calla quien suscribe
el texto. Y ojalá, porque yo quiero
que sepas que hubo un tiempo cuando todo
brilló bajo una luz muy diferente
debido a tu llegada a nuestro mundo.
Fue tal aquel fulgor, fue tal su fuerza,
la bella magnitud del tierno llanto,
que este simple poema no consigue
decir lo aproximado de su forma;
la extrema maravilla de esos ojos
dotando de un relieve a cuanto he sido.
No creo que lo escrito llegue incluso
a ser quizás leído, a que tus manos
sostengan sus palabras, y tu boca
sus labios mueva a flor del limpio ritmo
tan solo para ti, que lo engendraste,
que engendraste la vida en su retorno:
perfecto amor en círculo de vida
para la redención de vida, amor.
Quisiera que el poema hablara claro
y no he logrado más que hacer del verso
otra excusa común de mi torpeza,
de nuevo este sentirme siempre fuera
del sitio donde debo estar. Yo quiero
que sepas que el amor sí permanece,
que se me caen los besos si te miro,
que el reloj se ha rendido ante tu nombre,
que todo lo que creo está en tu rostro,
hondura de un espejo
por donde vibro.
También sé que el poema no quiere perdonarme,
pero ya no me importa porque has sido,
al menos para mí, dicha infinita,
poema de poemas donde inscribe
la especie su milagro trascendente:
eres sabiduría de mi carne
y aurora tras mi noche y el camino
a ser quien de verdad yo he sido siempre.
Última edición: