G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Para la cristalina mirada
se desnuda el corazón
y a la luz muestra la flor
que en su seno guarda.
Y se abren, como pétalos,
las palabras y los versos
para exhalar en un beso
su perfume a la mañana.
Para la luminosa mirada
no hay vacíos, ni ausencias,
ni opacas apariencias
que no sean salvadas.
Y el muro se hace ventana,
y la ventana paisaje,
para responder al coraje
de una mirada clara.
Para la esclarecida mirada,
la estrella que vislumbra
es la misma que la alumbra
desde la unidad sagrada.
Y todas las estaciones
se tornan primavera
para dar a la mirada bella
sus brillantes resplandores.
G.S.A.