En un exilio silente
callados van los poetas,
sangre negra en las cunetas
y con su palabra ausente.
La España que ora y bosteza
aclama a los dictadores
y encierra a los ruiseñores
en cárceles de tristeza.
callados van los poetas,
sangre negra en las cunetas
y con su palabra ausente.
La España que ora y bosteza
aclama a los dictadores
y encierra a los ruiseñores
en cárceles de tristeza.
Fue una embestida maldita
de un toro negro zaíno
que en su pitón asesino
a la muerte resucita.
Espadas contra canciones,
derrotes a la cultura
un general, dictadura
falangistas y bufones.
Guardo una fotografía
de brumas en blanco y negro
con la imágen del destierro
donde llora la poesía:
En Víznar la sangre brota
del clavel de su camisa
la muerte fue tan deprisa
que a Federico derrota.
Muerto el poeta le llora
un poema Luis Cernuda
y el llanto que le desnuda
es su tristeza que aflora.
de un toro negro zaíno
que en su pitón asesino
a la muerte resucita.
Espadas contra canciones,
derrotes a la cultura
un general, dictadura
falangistas y bufones.
Guardo una fotografía
de brumas en blanco y negro
con la imágen del destierro
donde llora la poesía:
En Víznar la sangre brota
del clavel de su camisa
la muerte fue tan deprisa
que a Federico derrota.
Muerto el poeta le llora
un poema Luis Cernuda
y el llanto que le desnuda
es su tristeza que aflora.
Vivir sin estar viviendo
el poeta de Sevilla
andaba desde otra orilla,
sus amores escondiendo.
Y Alberti tan contundente
con su voz como un martillo
fustigará aquel caudillo
desde Rusia hasta Poniente.
Gongorismo gaditano
popular y marinero,
brillante como un lucero
marxista como un cubano.
Gerardo Diego un poeta
cultivador del soneto
norteño, serio y discreto
Ciprés de Silos sin grieta.
El maestro de Castilla
afligido en su abandono
musita con triste tono
la siguiente tonadilla:
Fue una guerra sin razón
que removió las entrañas
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
el poeta de Sevilla
andaba desde otra orilla,
sus amores escondiendo.
Y Alberti tan contundente
con su voz como un martillo
fustigará aquel caudillo
desde Rusia hasta Poniente.
Gongorismo gaditano
popular y marinero,
brillante como un lucero
marxista como un cubano.
Gerardo Diego un poeta
cultivador del soneto
norteño, serio y discreto
Ciprés de Silos sin grieta.
El maestro de Castilla
afligido en su abandono
musita con triste tono
la siguiente tonadilla:
Fue una guerra sin razón
que removió las entrañas
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
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