Extraño suceso

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Lo que ustedes se disponen a leer, ocurrió en una aldea rusa cerca de la ciudad de Irkutsk. Sucedió que la joven Irina Gólubev, desvelada por un insomnio pertinaz que la perseguía desde hacía algunas noches, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, decidió escribirle una carta a su hermana que trabajaba en la ciudad. Mientras estaba escribiendo, de pronto, sintió como si algo o alguien se apoderase de su mano dirigiéndola contra su voluntad, obligándola a escribir un relato que, al leerlo después, sintió terrorífico y extraño. Paso a trnscribir lo que esa noche fue escrito no se sabe bien por qué o quién, valiéndose de la mano de Irina Gólubev:
Queridos lectores, algo muy extraño ocurre, o quizás no tan extraño teniendo en cuenta quién soy, o quizás debiera decir más exactamente quién no soy, ya que para ser sinceros no sé qué palabras usar para definirme. Sucede que quien me ve huye despavorido gritando. Es triste mi deambular por el mundo, sin compañía, sin una mano amiga que caliente las mías ateridas por el frío que me lacera continuamente. A fuerza de esta soledad que me oprime, por la negación de los hombres a escuchar mis tormentos, de tanto conversar tan solo con mi interior, he perdido la capacidad de hablar, y el único sonido que sale de mí es una especie de silbido que aleja todavía más a los hombres de mi lado. Tengo familia, pero ellos también huyen de mí, no me reconocen en quien ahora soy, aunque a decir verdad, no sé si soy algo o alguien, no sé si alguna vez fui joven o viejo. Si de alguna cosa estoy seguro es de que en esta tierra moraron mis huesos, de que alguna vez mis ojos miraron con asombro la belleza de un cuerpo, de que alguna vez mis manos acariciaron con placer una piel ardiente. Pero de eso hace ya demasiado tiempo. Eso fue antes de que llegaran las tinieblas a mi vida.
Reconozco que no me extraña la actitud que quien me ve tiene hacia mi ser. Debe ser aterradora la sensación que se siente ante alguien o algo que sabemos que no está vivo. Son pocos los que son capaces de soportar con entereza la presencia de un fantasma ante ellos. Lo que no comprendo es qué hago aquí si estoy muerto. Y ahora veo cómo el sepulturero quita la lápida que me oculta de los ojos humanos, cómo saca el ataúd fuera del nicho y quita la tapadera de la caja en donde yazgo. Ojalá sople un viento huracanado que me libere de esta cárcel oscura que huele a humedad y deposite mis cenizas en la tierra, y quién sabe, querido lector, si es posible que mis cenizas lleguen hasta tu huerto, hasta ese manzano que cuidas con tanto amor, y la lluvia me hunda hasta sus raíces, y en la próxima manzana que te comas, esté yo. También puede ocurrir que mis cenizas arrastradas por el viento lleguen hasta tu casa y sean depositadas bajo tu cama, y de allí salga yo convertido en lo que ahora soy, un muerto de piel cuarteada, las cuencas vacías, sin ojos, el muerto del que todos huyen.

Eladio Parreño Elías

8-Junio-2011


 
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Lo que ustedes se disponen a leer, ocurrió en una aldea rusa cerca de la ciudad de Irkutsk. Sucedió que la joven Irina Gólubev, desvelada por un insomnio pertinaz que la perseguía desde hacía algunas noches, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, decidió escribirle una carta a su hermana que trabajaba en la ciudad. Mientras estaba escribiendo, de pronto, sintió como si algo o alguien se apoderase de su mano dirigiéndola contra su voluntad, obligándola a escribir un relato que, al leerlo después, sintió terrorífico y extraño. Paso a trnscribir lo que esa noche fue escrito no se sabe bien por qué o quién, valiéndose de la mano de Irina Gólubev:
Queridos lectores, algo muy extraño ocurre, o quizás no tan extraño teniendo en cuenta quién soy, o quizás debiera decir más exactamente quién no soy, ya que para ser sinceros no sé qué palabras usar para definirme. Sucede que quien me ve huye despavorido gritando. Es triste mi deambular por el mundo, sin compañía, sin una mano amiga que caliente las mías ateridas por el frío que me lacera continuamente. A fuerza de esta soledad que me oprime, por la negación de los hombres a escuchar mis tormentos, de tanto conversar tan solo con mi interior, he perdido la capacidad de hablar, y el único sonido que sale de mí es una especie de silbido que aleja todavía más a los hombres de mi lado. Tengo familia, pero ellos también huyen de mí, no me reconocen en quien ahora soy, aunque a decir verdad, no sé si soy algo o alguien, no sé si alguna vez fui joven o viejo. Si de alguna cosa estoy seguro es de que en esta tierra moraron mis huesos, de que alguna vez mis ojos miraron con asombro la belleza de un cuerpo, de que alguna vez mis manos acariciaron con placer una piel ardiente. Pero de eso hace ya demasiado tiempo. Eso fue antes de que llegaran las tinieblas a mi vida.
Reconozco que no me extraña la actitud que quien me ve tiene hacia mi ser. Debe ser aterradora la sensación que se siente ante alguien o algo que sabemos que no está vivo. Son pocos los que son capaces de soportar con entereza la presencia de un fantasma ante ellos. Lo que no comprendo es qué hago aquí si estoy muerto. Y ahora veo cómo el sepulturero quita la lápida que me oculta de los ojos humanos, cómo saca el ataúd fuera del nicho y quita la tapadera de la caja en donde yazgo. Ojalá sople un viento huracanado que me libere de esta cárcel oscura que huele a humedad y deposite mis cenizas en la tierra, y quién sabe, querido lector, si es posible que mis cenizas lleguen hasta tu huerto, hasta ese manzano que cuidas con tanto amor, y la lluvia me hunda hasta sus raíces, y en la próxima manzana que te comas, esté yo. También puede ocurrir que mis cenizas arrastradas por el viento lleguen hasta tu casa y sean depositadas bajo tu cama, y de allí salga yo convertido en lo que ahora soy, un muerto de piel cuarteada, las cuencas vacías, sin ojos, el muerto del que todos huyen.

Eladio Parreño Elías

8-Junio-2011




Dulcinista
¡¡Qué miedo me dio!!
y yo que tengo un manzano....que esta justo dándome frutos...
que no venga el viento huracanado porque me lo como al muerto...jeje
bella esta entrega en donde una vez compruebo que tu
gran imaginación no tiene límites
Estrellas a tu pluma
Cariños
Ana
 
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Lo que ustedes se disponen a leer, ocurrió en una aldea rusa cerca de la ciudad de Irkutsk. Sucedió que la joven Irina Gólubev, desvelada por un insomnio pertinaz que la perseguía desde hacía algunas noches, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, decidió escribirle una carta a su hermana que trabajaba en la ciudad. Mientras estaba escribiendo, de pronto, sintió como si algo o alguien se apoderase de su mano dirigiéndola contra su voluntad, obligándola a escribir un relato que, al leerlo después, sintió terrorífico y extraño. Paso a trnscribir lo que esa noche fue escrito no se sabe bien por qué o quién, valiéndose de la mano de Irina Gólubev:
Queridos lectores, algo muy extraño ocurre, o quizás no tan extraño teniendo en cuenta quién soy, o quizás debiera decir más exactamente quién no soy, ya que para ser sinceros no sé qué palabras usar para definirme. Sucede que quien me ve huye despavorido gritando. Es triste mi deambular por el mundo, sin compañía, sin una mano amiga que caliente las mías ateridas por el frío que me lacera continuamente. A fuerza de esta soledad que me oprime, por la negación de los hombres a escuchar mis tormentos, de tanto conversar tan solo con mi interior, he perdido la capacidad de hablar, y el único sonido que sale de mí es una especie de silbido que aleja todavía más a los hombres de mi lado. Tengo familia, pero ellos también huyen de mí, no me reconocen en quien ahora soy, aunque a decir verdad, no sé si soy algo o alguien, no sé si alguna vez fui joven o viejo. Si de alguna cosa estoy seguro es de que en esta tierra moraron mis huesos, de que alguna vez mis ojos miraron con asombro la belleza de un cuerpo, de que alguna vez mis manos acariciaron con placer una piel ardiente. Pero de eso hace ya demasiado tiempo. Eso fue antes de que llegaran las tinieblas a mi vida.
Reconozco que no me extraña la actitud que quien me ve tiene hacia mi ser. Debe ser aterradora la sensación que se siente ante alguien o algo que sabemos que no está vivo. Son pocos los que son capaces de soportar con entereza la presencia de un fantasma ante ellos. Lo que no comprendo es qué hago aquí si estoy muerto. Y ahora veo cómo el sepulturero quita la lápida que me oculta de los ojos humanos, cómo saca el ataúd fuera del nicho y quita la tapadera de la caja en donde yazgo. Ojalá sople un viento huracanado que me libere de esta cárcel oscura que huele a humedad y deposite mis cenizas en la tierra, y quién sabe, querido lector, si es posible que mis cenizas lleguen hasta tu huerto, hasta ese manzano que cuidas con tanto amor, y la lluvia me hunda hasta sus raíces, y en la próxima manzana que te comas, esté yo. También puede ocurrir que mis cenizas arrastradas por el viento lleguen hasta tu casa y sean depositadas bajo tu cama, y de allí salga yo convertido en lo que ahora soy, un muerto de piel cuarteada, las cuencas vacías, sin ojos, el muerto del que todos huyen.

Eladio Parreño Elías

8-Junio-2011




Eres un inventor de historias para no dormir, pero lo mejor de todo es tu forma de narrarlas, eres un constructor de imagenes que leyendo podemos ver y con cierta aprensión, sentir, magnifico relato, como digo, para no dormir, besos de mar
y sorpresa! Mona Lisa
 
Querido Amigo, me ha encantado tu relato, la verdad es que me ha mantenido atenta de principio a fin. Y como veo para ti la vida continua después de la muerte... Pobre muerto!! con características humanas de sufrimiento por el rechazo de los hombres, ojalá no lleguen sus cenizas a posarse debajo de mi cama, que miedo jajaj
Cariños para ti
Agnes
 
Excelente narrativa, querido amigo. Con un toque gótico y retraído; de aquél que se muere en vida, literalmente. Un placer me ha sido leerte. Te estrello con el mayor afecto, por tu entrañable pluma.

Un abrazo,

Nicolás Bera.
 
Alomejor eres tu el que te asustas de mi si te encuentro de frente... sobre todo recién levantada de la cama... jeje... es broma, no soy tan espantosa... muy buen escrito... Felicidades
 
Desde luego que imaginación tienes mi arma jajajaj no te achicas con nada y eso es lo que me agrada de ti.ABRAZOS
 
Que interesante relato, gracias por la invitacion a leerlo. Me encanta porque me trajo un recuerdo de una noche de insomnio en que escribi un cuento que hasta el dia de hoy nunca entendi de donde salio, siempre senti que alguien mas y no yo estaba escribiendolo... Ahora se, que quiza me comi esa manzana alimentada de cenizas de un ser quiza lleno de inspiracion.
Simplemente: EXCELENTE.
Siempre: ISABEL
 
Escrito de ultratumba, terrorífico. Eres de los que te gusta asustar a estas bellas poetisas. De hecho, está muy bien hecho.Te felicito y te estrello.
 
MUY BUENO TE LLEVA HABER ESE MOMENTO Y IMAGINARTE
ESE SUCESO QUE BUENA IMAGINACIÓN Y ME LLEVA A PENSAR QUE NO TENES
MIEDO A LO DESCONOCIDO
UN FUERTE ABRAZO TU AMIGA FLOR
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Dulcinista gracias a dios es de día todavía jajajajja. Me fascinan tus relatos, es un estilo único e inconfundible. Saludos y estrellas. Besos con mucho cariño.
 
Ojalá si eso sucede tenga suficiente vista para encontrar al muerto entre el polvo de mi hogar, suficiente valor para no echar a correr, suficiente sangre fría para escuchar que tiene que decir, y suficiente sentimiento e inteligencia para lograr sacarlo de su carcel.
Ojalá sepa cómo verlo, cómo comprenderlo y cómo ayudarlo. Ojalá me ayude a descubrir, cómo evitar convertirme yo, algun día, en un fantasma invisible e ignorado!
 
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Lo que ustedes se disponen a leer, ocurrió en una aldea rusa cerca de la ciudad de Irkutsk. Sucedió que la joven Irina Gólubev, desvelada por un insomnio pertinaz que la perseguía desde hacía algunas noches, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, decidió escribirle una carta a su hermana que trabajaba en la ciudad. Mientras estaba escribiendo, de pronto, sintió como si algo o alguien se apoderase de su mano dirigiéndola contra su voluntad, obligándola a escribir un relato que, al leerlo después, sintió terrorífico y extraño. Paso a trnscribir lo que esa noche fue escrito no se sabe bien por qué o quién, valiéndose de la mano de Irina Gólubev:
Queridos lectores, algo muy extraño ocurre, o quizás no tan extraño teniendo en cuenta quién soy, o quizás debiera decir más exactamente quién no soy, ya que para ser sinceros no sé qué palabras usar para definirme. Sucede que quien me ve huye despavorido gritando. Es triste mi deambular por el mundo, sin compañía, sin una mano amiga que caliente las mías ateridas por el frío que me lacera continuamente. A fuerza de esta soledad que me oprime, por la negación de los hombres a escuchar mis tormentos, de tanto conversar tan solo con mi interior, he perdido la capacidad de hablar, y el único sonido que sale de mí es una especie de silbido que aleja todavía más a los hombres de mi lado. Tengo familia, pero ellos también huyen de mí, no me reconocen en quien ahora soy, aunque a decir verdad, no sé si soy algo o alguien, no sé si alguna vez fui joven o viejo. Si de alguna cosa estoy seguro es de que en esta tierra moraron mis huesos, de que alguna vez mis ojos miraron con asombro la belleza de un cuerpo, de que alguna vez mis manos acariciaron con placer una piel ardiente. Pero de eso hace ya demasiado tiempo. Eso fue antes de que llegaran las tinieblas a mi vida.
Reconozco que no me extraña la actitud que quien me ve tiene hacia mi ser. Debe ser aterradora la sensación que se siente ante alguien o algo que sabemos que no está vivo. Son pocos los que son capaces de soportar con entereza la presencia de un fantasma ante ellos. Lo que no comprendo es qué hago aquí si estoy muerto. Y ahora veo cómo el sepulturero quita la lápida que me oculta de los ojos humanos, cómo saca el ataúd fuera del nicho y quita la tapadera de la caja en donde yazgo. Ojalá sople un viento huracanado que me libere de esta cárcel oscura que huele a humedad y deposite mis cenizas en la tierra, y quién sabe, querido lector, si es posible que mis cenizas lleguen hasta tu huerto, hasta ese manzano que cuidas con tanto amor, y la lluvia me hunda hasta sus raíces, y en la próxima manzana que te comas, esté yo. También puede ocurrir que mis cenizas arrastradas por el viento lleguen hasta tu casa y sean depositadas bajo tu cama, y de allí salga yo convertido en lo que ahora soy, un muerto de piel cuarteada, las cuencas vacías, sin ojos, el muerto del que todos huyen.

Eladio Parreño Elías

8-Junio-2011



Hola dulcinista, llevo años compartiendo mi casa y cama con un espectro que no tiene ni un pelo de tonto,
y su pecho está afelpadito afelpadito, lo malo es que después del momento, sopla el viento y huye, despavorido
a esconderse bajo la cama porque dice que al final le doy miedo... Grato leerte Saludos y estrellas
SONRIE
 
Última edición:
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Lo que ustedes se disponen a leer, ocurrió en una aldea rusa cerca de la ciudad de Irkutsk. Sucedió que la joven Irina Gólubev, desvelada por un insomnio pertinaz que la perseguía desde hacía algunas noches, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, decidió escribirle una carta a su hermana que trabajaba en la ciudad. Mientras estaba escribiendo, de pronto, sintió como si algo o alguien se apoderase de su mano dirigiéndola contra su voluntad, obligándola a escribir un relato que, al leerlo después, sintió terrorífico y extraño. Paso a trnscribir lo que esa noche fue escrito no se sabe bien por qué o quién, valiéndose de la mano de Irina Gólubev:
Queridos lectores, algo muy extraño ocurre, o quizás no tan extraño teniendo en cuenta quién soy, o quizás debiera decir más exactamente quién no soy, ya que para ser sinceros no sé qué palabras usar para definirme. Sucede que quien me ve huye despavorido gritando. Es triste mi deambular por el mundo, sin compañía, sin una mano amiga que caliente las mías ateridas por el frío que me lacera continuamente. A fuerza de esta soledad que me oprime, por la negación de los hombres a escuchar mis tormentos, de tanto conversar tan solo con mi interior, he perdido la capacidad de hablar, y el único sonido que sale de mí es una especie de silbido que aleja todavía más a los hombres de mi lado. Tengo familia, pero ellos también huyen de mí, no me reconocen en quien ahora soy, aunque a decir verdad, no sé si soy algo o alguien, no sé si alguna vez fui joven o viejo. Si de alguna cosa estoy seguro es de que en esta tierra moraron mis huesos, de que alguna vez mis ojos miraron con asombro la belleza de un cuerpo, de que alguna vez mis manos acariciaron con placer una piel ardiente. Pero de eso hace ya demasiado tiempo. Eso fue antes de que llegaran las tinieblas a mi vida.
Reconozco que no me extraña la actitud que quien me ve tiene hacia mi ser. Debe ser aterradora la sensación que se siente ante alguien o algo que sabemos que no está vivo. Son pocos los que son capaces de soportar con entereza la presencia de un fantasma ante ellos. Lo que no comprendo es qué hago aquí si estoy muerto. Y ahora veo cómo el sepulturero quita la lápida que me oculta de los ojos humanos, cómo saca el ataúd fuera del nicho y quita la tapadera de la caja en donde yazgo. Ojalá sople un viento huracanado que me libere de esta cárcel oscura que huele a humedad y deposite mis cenizas en la tierra, y quién sabe, querido lector, si es posible que mis cenizas lleguen hasta tu huerto, hasta ese manzano que cuidas con tanto amor, y la lluvia me hunda hasta sus raíces, y en la próxima manzana que te comas, esté yo. También puede ocurrir que mis cenizas arrastradas por el viento lleguen hasta tu casa y sean depositadas bajo tu cama, y de allí salga yo convertido en lo que ahora soy, un muerto de piel cuarteada, las cuencas vacías, sin ojos, el muerto del que todos huyen.

Eladio Parreño Elías

8-Junio-2011







antetodo agradecerte que me invitaras a leer tus letras no te negare que me dejaste un poquito acojonaica ,,,, jajajajjaj soy muy devil y haber como hare para dormir tranquila dado que el polvo es tan lijero que en cualquier huequecito se puede esconder . uffffffffffff.
la verdad veo que no tienes dificultad para narrar cualquier tema . felicidades saludos
 
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Lo que ustedes se disponen a leer, ocurrió en una aldea rusa cerca de la ciudad de Irkutsk. Sucedió que la joven Irina Gólubev, desvelada por un insomnio pertinaz que la perseguía desde hacía algunas noches, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, decidió escribirle una carta a su hermana que trabajaba en la ciudad. Mientras estaba escribiendo, de pronto, sintió como si algo o alguien se apoderase de su mano dirigiéndola contra su voluntad, obligándola a escribir un relato que, al leerlo después, sintió terrorífico y extraño. Paso a trnscribir lo que esa noche fue escrito no se sabe bien por qué o quién, valiéndose de la mano de Irina Gólubev:
Queridos lectores, algo muy extraño ocurre, o quizás no tan extraño teniendo en cuenta quién soy, o quizás debiera decir más exactamente quién no soy, ya que para ser sinceros no sé qué palabras usar para definirme. Sucede que quien me ve huye despavorido gritando. Es triste mi deambular por el mundo, sin compañía, sin una mano amiga que caliente las mías ateridas por el frío que me lacera continuamente. A fuerza de esta soledad que me oprime, por la negación de los hombres a escuchar mis tormentos, de tanto conversar tan solo con mi interior, he perdido la capacidad de hablar, y el único sonido que sale de mí es una especie de silbido que aleja todavía más a los hombres de mi lado. Tengo familia, pero ellos también huyen de mí, no me reconocen en quien ahora soy, aunque a decir verdad, no sé si soy algo o alguien, no sé si alguna vez fui joven o viejo. Si de alguna cosa estoy seguro es de que en esta tierra moraron mis huesos, de que alguna vez mis ojos miraron con asombro la belleza de un cuerpo, de que alguna vez mis manos acariciaron con placer una piel ardiente. Pero de eso hace ya demasiado tiempo. Eso fue antes de que llegaran las tinieblas a mi vida.
Reconozco que no me extraña la actitud que quien me ve tiene hacia mi ser. Debe ser aterradora la sensación que se siente ante alguien o algo que sabemos que no está vivo. Son pocos los que son capaces de soportar con entereza la presencia de un fantasma ante ellos. Lo que no comprendo es qué hago aquí si estoy muerto. Y ahora veo cómo el sepulturero quita la lápida que me oculta de los ojos humanos, cómo saca el ataúd fuera del nicho y quita la tapadera de la caja en donde yazgo. Ojalá sople un viento huracanado que me libere de esta cárcel oscura que huele a humedad y deposite mis cenizas en la tierra, y quién sabe, querido lector, si es posible que mis cenizas lleguen hasta tu huerto, hasta ese manzano que cuidas con tanto amor, y la lluvia me hunda hasta sus raíces, y en la próxima manzana que te comas, esté yo. También puede ocurrir que mis cenizas arrastradas por el viento lleguen hasta tu casa y sean depositadas bajo tu cama, y de allí salga yo convertido en lo que ahora soy, un muerto de piel cuarteada, las cuencas vacías, sin ojos, el muerto del que todos huyen.

Eladio Parreño Elías

8-Junio-2011




Eladio, te iba a decir que me sorpendes pero no, ya de ti no me sorprende nada, eres un genio de la pluma, y tu imaginacion, vuela como la ceiza de tu cuento, ayyyyyyyyyyyyyys que horror, no saber si esta por alli, y de pronto te espanta, eso si, yo barro muy bien debajo de mi cama, un beso y mi carino con saludos
 
Muy buen relato espeluznante y todo pero ahora si toco barrer muy bien debajo de la cama y yo que duermo sola umm mala cosa jajajaja, abrazos y estrelllas para ti
 
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Lo que ustedes se disponen a leer, ocurrió en una aldea rusa cerca de la ciudad de Irkutsk. Sucedió que la joven Irina Gólubev, desvelada por un insomnio pertinaz que la perseguía desde hacía algunas noches, ante la imposibilidad de conciliar el sueño, decidió escribirle una carta a su hermana que trabajaba en la ciudad. Mientras estaba escribiendo, de pronto, sintió como si algo o alguien se apoderase de su mano dirigiéndola contra su voluntad, obligándola a escribir un relato que, al leerlo después, sintió terrorífico y extraño. Paso a trnscribir lo que esa noche fue escrito no se sabe bien por qué o quién, valiéndose de la mano de Irina Gólubev:
Queridos lectores, algo muy extraño ocurre, o quizás no tan extraño teniendo en cuenta quién soy, o quizás debiera decir más exactamente quién no soy, ya que para ser sinceros no sé qué palabras usar para definirme. Sucede que quien me ve huye despavorido gritando. Es triste mi deambular por el mundo, sin compañía, sin una mano amiga que caliente las mías ateridas por el frío que me lacera continuamente. A fuerza de esta soledad que me oprime, por la negación de los hombres a escuchar mis tormentos, de tanto conversar tan solo con mi interior, he perdido la capacidad de hablar, y el único sonido que sale de mí es una especie de silbido que aleja todavía más a los hombres de mi lado. Tengo familia, pero ellos también huyen de mí, no me reconocen en quien ahora soy, aunque a decir verdad, no sé si soy algo o alguien, no sé si alguna vez fui joven o viejo. Si de alguna cosa estoy seguro es de que en esta tierra moraron mis huesos, de que alguna vez mis ojos miraron con asombro la belleza de un cuerpo, de que alguna vez mis manos acariciaron con placer una piel ardiente. Pero de eso hace ya demasiado tiempo. Eso fue antes de que llegaran las tinieblas a mi vida.
Reconozco que no me extraña la actitud que quien me ve tiene hacia mi ser. Debe ser aterradora la sensación que se siente ante alguien o algo que sabemos que no está vivo. Son pocos los que son capaces de soportar con entereza la presencia de un fantasma ante ellos. Lo que no comprendo es qué hago aquí si estoy muerto. Y ahora veo cómo el sepulturero quita la lápida que me oculta de los ojos humanos, cómo saca el ataúd fuera del nicho y quita la tapadera de la caja en donde yazgo. Ojalá sople un viento huracanado que me libere de esta cárcel oscura que huele a humedad y deposite mis cenizas en la tierra, y quién sabe, querido lector, si es posible que mis cenizas lleguen hasta tu huerto, hasta ese manzano que cuidas con tanto amor, y la lluvia me hunda hasta sus raíces, y en la próxima manzana que te comas, esté yo. También puede ocurrir que mis cenizas arrastradas por el viento lleguen hasta tu casa y sean depositadas bajo tu cama, y de allí salga yo convertido en lo que ahora soy, un muerto de piel cuarteada, las cuencas vacías, sin ojos, el muerto del que todos huyen.

Eladio Parreño Elías

8-Junio-2011




Eladio, que susto debió tener Irina Gólubev, cuando sintió no tener el control de su mano... y que alguien escribía por ella tamañas cosas terroríficas. Trabajas la piscología del lector muy bien para causar emociones fuertes. Espero que no hayan vientos huranados y las cenizas no se esparzan con el viento. Dulci cada vez tu imaginación vuela mas alto. Gracias por compartir. Besitos.
 
Muy extraño tu escrito, da mucho que pensar, no se que mas decirte, extraño suceso; de verdad paso o es invento tuyo, te dejo bendiciones saludos qaue la pases bien. Emy Nancy.
 
Un placer visitar tú casa de nuevo.
Me ha encantado el relato.
Besos y estrellas para ti.
;)
 
Saludo dulcinita
Es una prosa gótica por todo el misterio que encierra.
Es cierto que hay personas que han visto a los muertos, han conversado con ellos.

Te quedó de maravilla esta historia en una aldea rusa
saludo cordial amigo
 
Dulcinista
¡¡Qué miedo me dio!!
y yo que tengo un manzano....que esta justo dándome frutos...
que no venga el viento huracanado porque me lo como al muerto...jeje
bella esta entrega en donde una vez compruebo que tu
gran imaginación no tiene límites
Estrellas a tu pluma
Cariños
Ana
Muchas gracias amiga Cisne. La imaginación al poder. Besos para ti.
 
Eres un inventor de historias para no dormir, pero lo mejor de todo es tu forma de narrarlas, eres un constructor de imagenes que leyendo podemos ver y con cierta aprensión, sentir, magnifico relato, como digo, para no dormir, besos de mar
y sorpresa! Mona Lisa
Gracias querida Conxa, me encantan los relatos de terror y misterio. Un beso para ti.
 
Querido Amigo, me ha encantado tu relato, la verdad es que me ha mantenido atenta de principio a fin. Y como veo para ti la vida continua después de la muerte... Pobre muerto!! con características humanas de sufrimiento por el rechazo de los hombres, ojalá no lleguen sus cenizas a posarse debajo de mi cama, que miedo jajaj
Cariños para ti
Agnes
Ojalá tengas suerte amiga, y no lleguen sus cenizas hasta tu casa. Creeme que la visión de este muerto sin ojos no es nada agradable. Un beso para ti.
 
Alomejor eres tu el que te asustas de mi si te encuentro de frente... sobre todo recién levantada de la cama... jeje... es broma, no soy tan espantosa... muy buen escrito... Felicidades
Ya no creo que pueda asustarme de nada, mi querida amiga, una noche me quedé encerrado en el cementerio y pasé la noche dormido dentro de un panteón arrullado por el ulular de los buhos y el silbido del viento entre los cipreses. Gracias por tu comentario. Un beso para ti.
 

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