Cafla
Poeta recién llegado
Te escribo porque te aborrezco en todas las formas posibles.
Le ganaste a mis expectativas,
arrebatando lo que más quiero y
que muy tarde me di cuenta que la tenía.
Te afirmé tantas veces que no te la llevarías,
y que junto con el creador me darían más años con ella,
para enmendar mis errores y hacerla feliz.
Te dije que no era su tiempo aún.
Sin embargo, hoy a las 5:30 a.m
te la llevaste agónicamente.
Dijeron que me la despojaste sin dolor.
le opacaste sus ojitos oníricamente.
Pero no tenemos la certeza,
tú otro pariente funesto no dejó que nos quedáramos para estar ahí.
Y no pude sostener tu mano en tu último latido.
¿Por qué no luché por ti?
Te detesto, cáncer.
Eres una escoria que no diferencia en edades, géneros, ni buenas o malas personas.
Tu origen es un misterio, ni eso nos das,
porque al menos tendríamos una solución.
Me la quitaste, me oscureciste el rayo de esperanza que tenía,
mi fe con los tratamientos y los doctores.
Me la quitaste muy temprano,
a la que nunca le demostré el amor que se merecía,
la que me tuvo por 9 meses en su vientre
y me sostuvo la mano por años en urgencias,
amaneciéndose con mis enfermedades.
Completamente sola, porque mi progenitor nunca estuvo en esos momentos.
Y te ignoré en la adolescencia,
porque fui estúpida e inconsciente.
¡Cómo me arrepiento!
Lo haré hasta el final de mis días.
En los últimos meses, yo sostenía tu mano en urgencias,
las largas horas en los hospitales me hacía pensar:
¿Por qué no te puedo llevar a otro lugar mejor?
Pasábamos horas esperando,
no obstante, nada de eso se compara a lo que hiciste por mí,
por nosotras.
Te condeno, maldito cáncer,
me quitaste a mi mamita muy joven,
no me diste los años que te impuse y le supliqué al creador.
Para corregir equivocaciones y
brindarle sonrisas y hacerla sentir amada.
Te aborrezco enormemente.
¡Si ni siquiera te pudieron predecir! y
la hiciste empeorar, ni eso me brindaste, detestable.
Ni una advertencia para despedirme.
Te repudio ti, y a todo lo que tiene que ver contigo.
El peor sábado 31 de julio 2021
Le ganaste a mis expectativas,
arrebatando lo que más quiero y
que muy tarde me di cuenta que la tenía.
Te afirmé tantas veces que no te la llevarías,
y que junto con el creador me darían más años con ella,
para enmendar mis errores y hacerla feliz.
Te dije que no era su tiempo aún.
Sin embargo, hoy a las 5:30 a.m
te la llevaste agónicamente.
Dijeron que me la despojaste sin dolor.
le opacaste sus ojitos oníricamente.
Pero no tenemos la certeza,
tú otro pariente funesto no dejó que nos quedáramos para estar ahí.
Y no pude sostener tu mano en tu último latido.
¿Por qué no luché por ti?
Te detesto, cáncer.
Eres una escoria que no diferencia en edades, géneros, ni buenas o malas personas.
Tu origen es un misterio, ni eso nos das,
porque al menos tendríamos una solución.
Me la quitaste, me oscureciste el rayo de esperanza que tenía,
mi fe con los tratamientos y los doctores.
Me la quitaste muy temprano,
a la que nunca le demostré el amor que se merecía,
la que me tuvo por 9 meses en su vientre
y me sostuvo la mano por años en urgencias,
amaneciéndose con mis enfermedades.
Completamente sola, porque mi progenitor nunca estuvo en esos momentos.
Y te ignoré en la adolescencia,
porque fui estúpida e inconsciente.
¡Cómo me arrepiento!
Lo haré hasta el final de mis días.
En los últimos meses, yo sostenía tu mano en urgencias,
las largas horas en los hospitales me hacía pensar:
¿Por qué no te puedo llevar a otro lugar mejor?
Pasábamos horas esperando,
no obstante, nada de eso se compara a lo que hiciste por mí,
por nosotras.
Te condeno, maldito cáncer,
me quitaste a mi mamita muy joven,
no me diste los años que te impuse y le supliqué al creador.
Para corregir equivocaciones y
brindarle sonrisas y hacerla sentir amada.
Te aborrezco enormemente.
¡Si ni siquiera te pudieron predecir! y
la hiciste empeorar, ni eso me brindaste, detestable.
Ni una advertencia para despedirme.
Te repudio ti, y a todo lo que tiene que ver contigo.
El peor sábado 31 de julio 2021