cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me cansa la ciudad con todo y sus problemas
la innata rebeldía de un sol ciego que calienta.
Me cansa la rutina mediocre que me tienta
y la intolerancia que el hombre presenta.
La ignorancia malsana que secuestra
castigando a la humanidad con su torpeza.
Me cansa tanta indiferencia
tanta lastimosa pena que me hece llorar
de tristeza.
Me duele ver los ojos altivos contra el que necesita
el desamor de la gente que critica.
La rebeldía de los hijos y sus conquistas
los oídos sordos de los trapecistas.
Me duele ver al cielo y no tener respuestas
y sobre un banco de nieve ver como pasa la vida
con su angustiosa pereza.
la innata rebeldía de un sol ciego que calienta.
Me cansa la rutina mediocre que me tienta
y la intolerancia que el hombre presenta.
La ignorancia malsana que secuestra
castigando a la humanidad con su torpeza.
Me cansa tanta indiferencia
tanta lastimosa pena que me hece llorar
de tristeza.
Me duele ver los ojos altivos contra el que necesita
el desamor de la gente que critica.
La rebeldía de los hijos y sus conquistas
los oídos sordos de los trapecistas.
Me duele ver al cielo y no tener respuestas
y sobre un banco de nieve ver como pasa la vida
con su angustiosa pereza.