Febril soledad
Es insondable la soledad
que entre las telarañas de la
noche se va imantando a tu recuerdo.
¡Oh amor mío, qué etérea bruma!
La imperfección nos sofoca
en la perennidad de los latidos
cuando se condensa
el vuelo de los pájaros .
La enramada de frio
se desboca cual salinidad
perpetua al borde del beso,
en la historia de nuestra hambre,
en el límite de los años,
en el oasis de nuestro siempre…
¡Febril soledad!
Es insondable la soledad
que entre las telarañas de la
noche se va imantando a tu recuerdo.
¡Oh amor mío, qué etérea bruma!
La imperfección nos sofoca
en la perennidad de los latidos
cuando se condensa
el vuelo de los pájaros .
La enramada de frio
se desboca cual salinidad
perpetua al borde del beso,
en la historia de nuestra hambre,
en el límite de los años,
en el oasis de nuestro siempre…
¡Febril soledad!