Ciela
Poeta veterano en el portal
FILIO-MANUAL
Necesito papel blanco generoso, tinta negra
y a mi redonda letra de maestra.
Clama, Inmortal, en la canción, Jacinto Piedra...
las manos de mi madre
llegan al patio desde temprano
todo se vuelve fiesta cuando ellas vuelan...
no se por qué se me dió por darla vuelta.
¡Qué pequeñitas eran!.
Me daba miedo cortar sus uñas trémulas.
Entraban en las mías, indefensas.
Se aferraban a mi blusa, a mi pollera.
¡Eran el tacto explorador de cuánta cosa hubiera!.
Una pesquisa ávida y traviesa.
Pincitas eficaces que a mis ojos los abrieran,
con un lenguaje preverbal: ¡mamá, despierta!.
Ay qué tenaces eran.
Infatigables y perfectas.
Hubo una vez en que una de ellas
apretó al pezón en luna llena
¡y llevó hasta a mi boca la cosecha!.
Me derramé en emoción lácteo/materna.
¡Qué milagrosas eran!.
Garabateaban la pared con indelebles huellas
o enloquecían sin permiso a botoneras.
El pelo me enredaban, me enterraban en la arena.
Curiosas manivelas. ¡Cual mariposas eran!.
El tiempo les fue dando tallas nuevas
y acariciaron e indagaron ya sin tregua.
Ahora me llevan del brazo, tienen fuerza
son guardaespaldas y mi orgullo sus proezas.
Y así como antaño los abrieran
me cerrarán los ojos, ¡que así sea!.
Las manos de mis hijos, hoy inmensas
pródigas herramientas, ¡tanto pueblan!.
y a mi redonda letra de maestra.
Clama, Inmortal, en la canción, Jacinto Piedra...
las manos de mi madre
llegan al patio desde temprano
todo se vuelve fiesta cuando ellas vuelan...
no se por qué se me dió por darla vuelta.
¡Qué pequeñitas eran!.
Me daba miedo cortar sus uñas trémulas.
Entraban en las mías, indefensas.
Se aferraban a mi blusa, a mi pollera.
¡Eran el tacto explorador de cuánta cosa hubiera!.
Una pesquisa ávida y traviesa.
Pincitas eficaces que a mis ojos los abrieran,
con un lenguaje preverbal: ¡mamá, despierta!.
Ay qué tenaces eran.
Infatigables y perfectas.
Hubo una vez en que una de ellas
apretó al pezón en luna llena
¡y llevó hasta a mi boca la cosecha!.
Me derramé en emoción lácteo/materna.
¡Qué milagrosas eran!.
Garabateaban la pared con indelebles huellas
o enloquecían sin permiso a botoneras.
El pelo me enredaban, me enterraban en la arena.
Curiosas manivelas. ¡Cual mariposas eran!.
El tiempo les fue dando tallas nuevas
y acariciaron e indagaron ya sin tregua.
Ahora me llevan del brazo, tienen fuerza
son guardaespaldas y mi orgullo sus proezas.
Y así como antaño los abrieran
me cerrarán los ojos, ¡que así sea!.
Las manos de mis hijos, hoy inmensas
pródigas herramientas, ¡tanto pueblan!.
[MUSICA]http://musicamaestros.com.ar/miditin/folklore/honrar_la_vida_eladia_blazquez.mid[/MUSICA]
HONRAR LA VIDA - ELADIA BLAZQUEZ -
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:: ¡Felicitaciones por el nuevo reconocimiento obtenido!::