M.Vich Pérez
Poeta recién llegado
Suenan las campanas,
se tiñen de negro las ventanas,
las aves baten fuerte sus alas
escapando asustadas de la fatalidad del hombre
sembramos hambre y recogimos muerte.
Fue intrascendente de repente el pulso
con el tiempo,
infinitamente un recurso poco ético,
dio semilla a la esperanza
y al discurso poético
de las mentes más fuertes del periplo
bélico.
Palomas embarradas y cartas voladas por el viento,
desde abajo caían los más grandes monumentos,
jugaron a ser entes diabólicos,
y no abolieron sus odios, ni encontraron remedios.
Hoy los hijos de los hijos del conflicto,
cierran en si mismos historias de homicidios,
arrastran banderas desechadas por el terreno
como una mochila de 600 kilos por lo menos.
¿Ves esos cementerios de edificios?
campos desolados desembocaron desastre,
pero aún crece una flor en lo devastado,
han adornado el fango y la sangre
aún crece lo bello en lo espeluznante.
Aún queda un resquicio de paz después de lo trágico,
como brota esa amapola es algo mágico.
¡Aleluya, Aleluya! ha llegado el resucitado,
ha llegado el sol atravesando lo nublado,
las nubes se separan se despejan hacia un lado
y aparece la sinfonía de la orquesta de unos pájaros
gorriones que cantan odas a la paz,
por proteger la faz,
de los seres que ha criado.
M.Vich Pérez.
se tiñen de negro las ventanas,
las aves baten fuerte sus alas
escapando asustadas de la fatalidad del hombre
sembramos hambre y recogimos muerte.
Fue intrascendente de repente el pulso
con el tiempo,
infinitamente un recurso poco ético,
dio semilla a la esperanza
y al discurso poético
de las mentes más fuertes del periplo
bélico.
Palomas embarradas y cartas voladas por el viento,
desde abajo caían los más grandes monumentos,
jugaron a ser entes diabólicos,
y no abolieron sus odios, ni encontraron remedios.
Hoy los hijos de los hijos del conflicto,
cierran en si mismos historias de homicidios,
arrastran banderas desechadas por el terreno
como una mochila de 600 kilos por lo menos.
¿Ves esos cementerios de edificios?
campos desolados desembocaron desastre,
pero aún crece una flor en lo devastado,
han adornado el fango y la sangre
aún crece lo bello en lo espeluznante.
Aún queda un resquicio de paz después de lo trágico,
como brota esa amapola es algo mágico.
¡Aleluya, Aleluya! ha llegado el resucitado,
ha llegado el sol atravesando lo nublado,
las nubes se separan se despejan hacia un lado
y aparece la sinfonía de la orquesta de unos pájaros
gorriones que cantan odas a la paz,
por proteger la faz,
de los seres que ha criado.
M.Vich Pérez.