Hada
Poeta fiel al portal
Formas de torturar a Campanita
..................................A Fede y a la brigada de insomnes.
Imagen
Otra vez
no nos dejaron
entrar al sueño, lo sé,
y somos un mosquito
aleteando bajo la cama
masticándonos las patas
-el somnífero eterno
del cansancio en la boca-.
Otra vez olvidamos la palabra
de eternidades absurdas
que ovillan jazmines o sauces
en alguna porción del cerebro.
Nos quitamos las muelas con los dedos
en el entreacto onírico,
y estando en imágenes difusas
sólo pudimos gritar desde las pupilas,
con sangre en los labios:
¡Queremos entrar!
................¡Queremos entrar!
Luego de múltiples psiquiatras,
pastillas varias,
té de tilo, o hierbas parecidas,
y un poco de escasez sensorial,
probamos suerte
torturando a Campanita
la asfixiamos con monóxido de carbono
y le devolvimos el respiro
justo en el abismo de la agonía,
tú la obligaste a contar pesadillas
para que nunca jamás pudiera pegar un ojo
y yo me encargué de arrancar sus alas
para coserlas en su pecho.
Mil puntadas más tarde
no nos devolvió el sueño,
ni nos dijo como llegar a su país,
no cedió a los puños,
y ni siquiera parpadeó
cuando la amenazamos de muerte.
Ya estamos hartos.
Convoquemos a la brigada de insomnes
y pasemos al acto terrorista:
tenemos a Campanita,
también a las ovejas inútiles
que ya no cuenta nadie;
................queremos deshojar nuestras almohadas
................hasta que algún espejismo infantil
................consuma nuestros delirios.
.........................Abran la puerta
..................................o Campanita perderá sus dientes
.......................................y todas las ovejas serán trasquiladas.
.
.
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..................................A Fede y a la brigada de insomnes.
Imagen
Otra vez
no nos dejaron
entrar al sueño, lo sé,
y somos un mosquito
aleteando bajo la cama
masticándonos las patas
-el somnífero eterno
del cansancio en la boca-.
Otra vez olvidamos la palabra
de eternidades absurdas
que ovillan jazmines o sauces
en alguna porción del cerebro.
Nos quitamos las muelas con los dedos
en el entreacto onírico,
y estando en imágenes difusas
sólo pudimos gritar desde las pupilas,
con sangre en los labios:
¡Queremos entrar!
................¡Queremos entrar!
Luego de múltiples psiquiatras,
pastillas varias,
té de tilo, o hierbas parecidas,
y un poco de escasez sensorial,
probamos suerte
torturando a Campanita
-quizás en su mundo,
dormir, sea un acto instantáneo-.
Le hicimos creer que Peter Pan ya no la amaba;dormir, sea un acto instantáneo-.
la asfixiamos con monóxido de carbono
y le devolvimos el respiro
justo en el abismo de la agonía,
tú la obligaste a contar pesadillas
para que nunca jamás pudiera pegar un ojo
y yo me encargué de arrancar sus alas
para coserlas en su pecho.
Mil puntadas más tarde
no nos devolvió el sueño,
ni nos dijo como llegar a su país,
no cedió a los puños,
y ni siquiera parpadeó
cuando la amenazamos de muerte.
Ya estamos hartos.
Convoquemos a la brigada de insomnes
y pasemos al acto terrorista:
tenemos a Campanita,
también a las ovejas inútiles
que ya no cuenta nadie;
................queremos deshojar nuestras almohadas
................hasta que algún espejismo infantil
................consuma nuestros delirios.
.........................Abran la puerta
..................................o Campanita perderá sus dientes
.......................................y todas las ovejas serán trasquiladas.
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