Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
El suave petricor me abraza
y yo retorno a la melancolía
del lejano y anhelado pasado
al que todavía aferrada vivo.
La persistente lluvia meliflua,
al caer, me arrulla y adormece,
desvanecida en un sueño profundo
en el que el tiempo y el lugar
manifiestan todos sus secretos.
Esas gotas tan pequeñas
se convierten en tormentas,
colmadas de estruendos,
de resplandores repentinos.
Ahora la lluvia ha cesado,
¡pero yo sigo absorta
en lo íntimo de mi alma,
al rememorar lo olvidado!
Mi rosa roja se abre,
miles más brotan de ella
cada una trae un sentimiento.
Unas muestran sus aguijones,
otras son suaves como pétalos.
y yo retorno a la melancolía
del lejano y anhelado pasado
al que todavía aferrada vivo.
La persistente lluvia meliflua,
al caer, me arrulla y adormece,
desvanecida en un sueño profundo
en el que el tiempo y el lugar
manifiestan todos sus secretos.
Esas gotas tan pequeñas
se convierten en tormentas,
colmadas de estruendos,
de resplandores repentinos.
Ahora la lluvia ha cesado,
¡pero yo sigo absorta
en lo íntimo de mi alma,
al rememorar lo olvidado!
Mi rosa roja se abre,
miles más brotan de ella
cada una trae un sentimiento.
Unas muestran sus aguijones,
otras son suaves como pétalos.