Pedro Ferreira
Poeta veterano en el portal
Te vio pasar, prendado el corazón,
de flora al rojo vivo tu vestido,
en niebla dócil bella aparición.
Y en el sufrir de mis años perdido,
amaneciste, mujer, a mis ojos,
como llamándome de un viejo olvido.
Y levanté, de antiguos los despojos,
y caminé al hermoso resplandor,
en mi surrón, pan, olivo y abrojos.
Cuanto placer al beso embriagador
que me palpita en la sutil fragancia
que en alas lleva el viento volador!
Cuanta locura en el fuego del ansia
que se desborda en ámbar al mirar,
tus ojos a los míos, bella Francia!
Benditos tus labios que he de besar
en el final instante de este sueño
del que jamás quisiera regresar...
Bendita el alma que guía mi empeño,
paz a la de mis horas al soñar,
que sólo así soy de tu flor el dueño...
Buen trabajo, Ricardo. Siempre un placer leerte.
Saludos desde mi bahía.