Frente al mar

Luis Prieto

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Era la soledad y mi sombra
aquella tarde en el faro.
La voz de la mar lisonjera
arrullaba al día
que resistía con sus dedos de oro
a ceder ante el crepúsculo
agarrándose a las rocas.
Mas una bocanada del eterno,
rizaba las olas
azotando la voz del silencio.
Era la soledad y mi sombra,
y su lengua de salitre
resbalando sobre mi carne

para hacerme prisionero.
El sol, al fin, inclinaba su frente
sobre la cuna del mar
y el día, doblegaba sus ojos
ante el aliento imponente
del cielo de plata.

Luis

 
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Era la soledad y mi sombra
aquella tarde en el faro.
La voz de la mar lisonjera
arrullaba al día
que resistía con sus dedos de oro
a ceder ante el crepúsculo
agarrándose a las rocas.
Mas una bocanada del eterno,
rizaba las olas
azotando la voz del silencio.
Era la soledad y mi sombra,
y su lengua de salitre
resbalando sobre mi carne

para hacerme prisionero.
El sol, al fin, inclinaba su frente
sobre la cuna del mar
y el día, doblegaba sus ojos
ante el aliento imponente
del cielo de plata.

Luis



Y el mar azul
nos acompaña de nuevo
comienza a volar su tul
siendo el sueño eterno...
Un placer acompañarte en estas letras tan elegantes.
Feliz sábado!
 
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Era la soledad y mi sombra
aquella tarde en el faro.
La voz de la mar lisonjera
arrullaba al día
que resistía con sus dedos de oro
a ceder ante el crepúsculo
agarrándose a las rocas.
Mas una bocanada del eterno,
rizaba las olas
azotando la voz del silencio.
Era la soledad y mi sombra,
y su lengua de salitre
resbalando sobre mi carne

para hacerme prisionero.
El sol, al fin, inclinaba su frente
sobre la cuna del mar
y el día, doblegaba sus ojos
ante el aliento imponente
del cielo de plata.

Luis

Romántica poesía, me ha conmovido por tu sensibilidad ante tan hermoso lugar de tu inspiración. Inmenso placer leerte en esta mañana de sábado. Con cariño Carola
 
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Era la soledad y mi sombra
aquella tarde en el faro.
La voz de la mar lisonjera
arrullaba al día
que resistía con sus dedos de oro
a ceder ante el crepúsculo
agarrándose a las rocas.
Mas una bocanada del eterno,
rizaba las olas
azotando la voz del silencio.
Era la soledad y mi sombra,
y su lengua de salitre
resbalando sobre mi carne

para hacerme prisionero.
El sol, al fin, inclinaba su frente
sobre la cuna del mar
y el día, doblegaba sus ojos
ante el aliento imponente
del cielo de plata.

Luis


Un encantador y bucólico poema nos dejas en esta turbia mañana, amigo Luis, con un melancólico deje en la rendición del sol ante el mar. Me has hecho recordar a Vicente Aleixandre.

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Era la soledad y mi sombra
aquella tarde en el faro.
La voz de la mar lisonjera
arrullaba al día
que resistía con sus dedos de oro
a ceder ante el crepúsculo
agarrándose a las rocas.
Mas una bocanada del eterno,
rizaba las olas
azotando la voz del silencio.
Era la soledad y mi sombra,
y su lengua de salitre
resbalando sobre mi carne

para hacerme prisionero.
El sol, al fin, inclinaba su frente
sobre la cuna del mar
y el día, doblegaba sus ojos
ante el aliento imponente
del cielo de plata.

Luis


Genial descripción de la imágen

Se transmite la imagen de ese enfermo que lucha por vivir, pero sucumbe al final a las tinieblas.

Saludos estimado.
Un gusto pleno
 
Romántica poesía, me ha conmovido por tu sensibilidad ante tan hermoso lugar de tu inspiración. Inmenso placer leerte en esta mañana de sábado. Con cariño Carola

Mi querida amiga Carola cómo celebro tu presencia ante estas letras que el mar acerca a mi nostalgia.
Muchas gracias por la belleza de tus palabras Carola
Te mando un fuerte abrazo con los mejores deseos para ti y la familia.
Un beso
 
Un encantador y bucólico poema nos dejas en esta turbia mañana, amigo Luis, con un melancólico deje en la rendición del sol ante el mar. Me has hecho recordar a Vicente Aleixandre.

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El mar siempre ha sido y será mi perdición estimado Marcos, justo en la parte de atrás del faro de Gandía es donde siempre voy y me quedo un buen rato aislado del mundanal ruido, es mi rinconcillo de relajación. Celebro que haya sido de tu agrado.
Muchas gracias por acompañarme.
Fraternal abrazo Marcos.
 
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Era la soledad y mi sombra
aquella tarde en el faro.
La voz de la mar lisonjera
arrullaba al día
que resistía con sus dedos de oro
a ceder ante el crepúsculo
agarrándose a las rocas.
Mas una bocanada del eterno,
rizaba las olas
azotando la voz del silencio.
Era la soledad y mi sombra,
y su lengua de salitre
resbalando sobre mi carne

para hacerme prisionero.
El sol, al fin, inclinaba su frente
sobre la cuna del mar
y el día, doblegaba sus ojos
ante el aliento imponente
del cielo de plata.

Luis

Uno, frente al mar y su murmullo. Un gran escenario para componer y un horizonte tan nuestro como su brisa.
Me gustó ese remanso a la sombra, y más cuando la nuestra propia dicta algún que otro verso.

Un abrazo, Luis, y un enorme "me gusta" desde la Costera.
 
Uno, frente al mar y su murmullo. Un gran escenario para componer y un horizonte tan nuestro como su brisa.
Me gustó ese remanso a la sombra, y más cuando la nuestra propia dicta algún que otro verso.

Un abrazo, Luis, y un enorme "me gusta" desde la Costera.

Muy cierto amigo mío, un lugar aislado del mundanal ruido, de la civilización...en el mar o la montaña con su brisa.
Muchas gracias Alonso, celebro que haya sido de tu agrado.
Un fuerte abrazo y a cuidarse que esto aún no se ha acabado.
 
No se donde estaba yo que no leí este hermosísimo poema Luis,
pero ahora vengo a celebrar contigo tu reconocimiento en este
paradisíaco rincón donde te refugias para inspirarte. Gracias
por todo un año de excelente compartir. Besitos apretados en
tus mejillas.

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Hermosos paisajes, magnífica lírica esparcen sus versos, un poema para sñar. Vaya un saludo para usted.
 
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Era la soledad y mi sombra
aquella tarde en el faro.
La voz de la mar lisonjera
arrullaba al día
que resistía con sus dedos de oro
a ceder ante el crepúsculo
agarrándose a las rocas.
Mas una bocanada del eterno,
rizaba las olas
azotando la voz del silencio.
Era la soledad y mi sombra,
y su lengua de salitre
resbalando sobre mi carne

para hacerme prisionero.
El sol, al fin, inclinaba su frente
sobre la cuna del mar
y el día, doblegaba sus ojos
ante el aliento imponente
del cielo de plata.

Luis


Bonitos versos hermanaso !! Me alegra leerte !! Feliz año nuevo mi estimado !!
 

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