Ansío transitar, furtivamente,
tu arco íris, la lumbre de su estela,
ingrávida, ferviente, centinela
intrépida, explorar tu cuerpo y mente.
Ansío reanimar la llama ardiente
que se apaga en tu pecho, ser la vela
que ahuyente tus penumbras, y candela
en tu lecho, tu amante y confidente.
Ansío tu volcánica mirada,
rendida, contagiada por la mía,
desnudando mi carne arrebatada.
Y ansío ascender a las esferas
a bordo de tu álgida porfía
por morir abrazado a mis caderas.
Por partes:
a) ¡¡Por todos los dioses!!, me vuelves a asombrar con este SONETAZO, tras tu anterior y primero, de hace pocos días. La hormiguilla de la poesía libre se ha instalado en la clásica, y veo, juzgo, y afirmo, que con gran acierto.
b) Los ritmos de cantidad, acento, entonación, y timbre..., PERFECTOS, sin mácula alguna.
c) El desarrollo, fluido, manteniendo un hilo conductor que va ascendiendo, y ascendiendo, pasando, desde la extraordinaria presentación, por el ligado nudo central a esa presentación, hasta el soberbio cierre, cierre de ANTOLOGÍA.
d) Vocabulario, exquisito, elegante, fino, describiendo esas emociones, anhelos, sensaciones, sensuales, casi eróticas, no casi, eróticas del copón divino, jajajajajajajaja, pero con tal fineza que pueden pasar por un ""poema de amor"", y eso es meritorio, por lo que ya te felicito por eso, sí, has sabido poetizar el erotismo con tal lenguaje que es pura lírica amorosa. De 10.
e) El recurso de la anáfora (Ansío, Ansío, Ansio, Ansío) es soberbio, que bien que lo has utilizado.
f) Me gusta señalar, en muchas ocasiones, algunos versos, versos de especial relevancia, pero en este soneto, no puedo, pues TENDRÍA QUE SEÑALARLOS TODOS, pues todos son para enmarcarlos, y tendría que transcribir el soneto entero.
g) Subo contigo los peldaños que llevan al ara de la poesía, tú, apoyada en mi brazo, yo, sosteniendo tu radiante presencia, y allí, en lo más alto, corono tu frente con las guirnaldas de nácar, plata, flores, y laureles, reservada a las más altas poetisas de todos los tiempos.
h) A continuación, hinco rodilla en tierra, pongo a tus pies mi espada, y te rindo pleitesía, dama y diosa de la poesía, pues tan alto, elevado, rico, estimulante, glorioso, y resplandeciente soneto, la merece, así como la mereces tú, de cuyo corazón y pluma ha surgido.
Besos, amada amiga, y elevada, sublime, y conmovedora poetisa, besos en alas de los vientos.