Fusilamiento amado

Víctor Ugaz Bermejo

refugio felino
Hoy no te deje un madrugador te amo

sabiendo que eso te causará una sensación,
que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucede con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!






¡¡¡Apunten !!!

Se quiebran los espacios,
la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hicieron.






El sonido del metal en rastrillaje

hacen que cierres tus puños,
pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:







¡¡¡¡TE AMO!!!!.
 
Última edición:
Víctor Ugaz Bermejo;1867288 dijo:
Hoy no te deje un madrugador te amo
sabiendo que eso te causará una sensación,
que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucerde con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!

¡¡¡Apunten !!!
Se quiebran los espacios,
la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hiceron.

El sonido del metal en rastrillaje
hacen que cierres tus puños,
pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:


¡¡¡¡TE AMO!!!!.

Un recuerdo se hace latente,
entre el reflejo de las lentes.
Un susurro desmesurado,
amenzando con muerte.
En la rabia de un reclamo
del silencio de un Te Amo,
salen balas con la suerte
de disparar a la mente
y al corazón más gitano.

Besos.
 
Encantadores estas letras victor, logras envolver en tan delicadas imagenes que arrancas una por una de tu pecho, puede verse el dolor y a la ves esa pasión con la que escribe tu corazón, tan sutíles palabras, es un elogio al lector, pasar a ver semejante obras que dejas plasmadas en este portal, eres un GRAN POETA, aunque tu humildad no perrmite que te llamen de esa manera. Un abrazo Victor -Todas las estrellas-.
 
Víctor Ugaz Bermejo;1867288 dijo:
Hoy no te deje un madrugador te amo



sabiendo que eso te causará una sensación,
que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucerde con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!






¡¡¡Apunten !!!

Se quiebran los espacios,
la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hiceron.






El sonido del metal en rastrillaje

hacen que cierres tus puños,
pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:








¡¡¡¡TE AMO!!!!.






Hermoso Poema el que ha escrito
Utilizando las palabras correctas para describir el sentimiento sincero

Un gran saludo yUn Gran beso
 
Víctor Ugaz Bermejo;1867288 dijo:
Hoy no te deje un madrugador te amo

sabiendo que eso te causará una sensación,
que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucerde con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!




¡¡¡Apunten !!!
Se quiebran los espacios,
la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hiceron.




El sonido del metal en rastrillaje
hacen que cierres tus puños,
pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:





¡¡¡¡TE AMO!!!!.




precioso me encanto poeta
saluditos mil

hadita
 

Victor:

Extenso poema, donde nos presentas imágenes
muy bellas, fruto del lirismo de tu bien temperada pluma..
Un gusto recorrer el camino de tus versos...

Saludos cordiales.
Nav.jpg

El Armador de Sonetos.
 
Víctor Ugaz Bermejo;1867288 dijo:
Hoy no te deje un madrugador te amo

sabiendo que eso te causará una sensación,
que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucerde con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!




¡¡¡Apunten !!!
Se quiebran los espacios,
la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración.
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hicieron.




El sonido del metal en rastrillaje
hacen que cierres tus puños,
pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:





¡¡¡¡TE AMO!!!!.





Víctor.. Aquí tienes mis lágrimas que lloran la grandeza de tus poemas. Aquí está la lectora que se conmueve con tus obras tan magistrales. Es un poema que lo pude llevar a varias épocas de la Humanidad, a varios países, incluso en mi persona pude aplicarlo y resulta que hay en ese poema un verso guardado.

Un placer pasar por sus letras, siempre enamorada de sus versos. Ahí corregí con tinta roja en la cita anterior, dos fallas ortográficas que vi en tu poema. (espero no te moleste..)

Hasta pronto! :::hug:::

un honor pasar! :::blush:::
 
Lindas imágenes en tan bien elaborados versos que atraparon mi atención de principio a fin , eres grande maestro . Placer dejarte mi huella y cinco estrellas.

Víctor Ugaz Bermejo;1867288 dijo:
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sabiendo que eso te causará una sensación,
que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucerde con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!






¡¡¡Apunten !!!

Se quiebran los espacios,
la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hicieron.






El sonido del metal en rastrillaje

hacen que cierres tus puños,
pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:








¡¡¡¡TE AMO!!!!.

 
Víctor Ugaz Bermejo;1867288 dijo:
Hoy no te deje un madrugador te amo



sabiendo que eso te causará una sensación,

que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucede con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!








¡¡¡Apunten !!!


Se quiebran los espacios,

la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hicieron.








El sonido del metal en rastrillaje


hacen que cierres tus puños,

pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:










¡¡¡¡TE AMO!!!!.


Bello romance demuestra en sus letras caballero un saludos
 
Señor Victor, es increíble la manera tan suya de disparar justo en el blanco sin avistar el paredón... sus letras conmueven.

Encantadísima de leerle.

Besitos de ron pasa muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuak...
 
Víctor Ugaz Bermejo;1867288 dijo:
Hoy no te deje un madrugador te amo

sabiendo que eso te causará una sensación,
que amenaza con desbordar, te deshoja,
sentirás que es como el último minuto frente al paredón.
Y que pronto vendrán las balas
como insectos en primavera,
a poblar tu cuerpo
como sucede con la pradera.
En esa carrera por quien te llegue primero al alma
aun no has oído lo que esperabas, y lo esperas.
Entonces...
estás atenta a la voz que dirá: ¡¡¡fuego!!!
y a la que mencionará los labios amados.
Los silencios crecen
el frío instante se agiganta,
quijadas relucientes de cañones frente a ti,
vómitos de balas candentes que se alistan.
Tu mirada cautiva y encapuchada,
ni un perfume me delata,
ni mis rastros distingues.
Las armas se alistan y la orden dice:
¡¡¡Carguen!!!






¡¡¡Apunten !!!

Se quiebran los espacios,
la vida te pasa en un solo instante.
Recuerdas que antes de enceguecer tu mirada
había un pelotón de seis balas,
un solo pecho agitado y suspirando
enviando rezos pero no para salvarte la vida,
sino para encargarle a tu amado la última inspiración
Desarrollaron un idioma
una comunicación tan propia de enviarse mensajes;
agitándose a reventar la vida,
corren de prisa a campo traviesa
como nunca jamás lo hicieron.






El sonido del metal en rastrillaje

hacen que cierres tus puños,
pero tu mirada se despierta en oscuridades
tu oración se interrumpe,
siente las bocas amenazantes de los fusiles
y al cruel verdugo que dará la orden,
que por temor, solo mira su propia sombra.
El sol a tus espaldas,
tu ensombrecido mirar no lo advierte;
sólo tus mejillas que sienten la fresca ventisca,
tu silueta en postura gallarda
como lo ha sido tu transitar en esta vida,
sin renunciar ni claudicar.
No hay ruido de grillos, ni las aves festejan el atardecer;
recuerdas la vieja tarde del primer dueto
sientes que el tiempo hace una zanja entre los suspiros,
los fusiles en los brazos del pelotón,
no son violines ni habrá serenata en esta fría tarde.
y ella…, con sus cabellos azabaches, sueltos,
que sólo los sujetan la capucha de su mirada.
La orden debe partir en un instante
señalando un final,
alguien se seca el sudor, tiene al sol frente a ellos,
y la voz ronca de quien dará la orden,
ha sido refrescada.
Le han preguntado su último deseo a la víctima,
hidalga no ha bajado la frente, aún con la capucha puesta,
puedo adivinar el brillo de victoria de su dulce mirada.
Un relicario y una imagen se agitan en su pecho,
me detengo ante el muro extendiendo los brazos
entre el paredón, tu cuerpo rendido y la jauría de rifles.
Mi voz se hace proyectil y disparo certero a tu pecho
en un veloz grito del alma razgando al silencio:







¡¡¡¡TE AMO!!!!.


gritos de dolor en esta gran obra, profundo y doliente, gran final...besos. Leire
 
Precioso fusilamiento de amor mi angel, no debería darnos tanto miedo el amor a veces, pero así es. Aunque personalmente prefiero recibir "te amos" que balazos, jejjee. Un beso corazón, ha sido muy bonito.
 
Encantadores estas letras victor, logras envolver en tan delicadas imagenes que arrancas una por una de tu pecho, puede verse el dolor y a la ves esa pasión con la que escribe tu corazón, tan sutíles palabras, es un elogio al lector, pasar a ver semejante obras que dejas plasmadas en este portal, eres un GRAN POETA, aunque tu humildad no perrmite que te llamen de esa manera. Un abrazo Victor -Todas las estrellas-.


Gracias BRISA:

Por esos aires nuevos que dejas en tu paso, esa frescura y delicado aroma. Por toda tu gigante presencia.

Un abrazo poeta.
 
!!!!! Vaya, intenso casi sin aliento al ir leyendo cada verso un hermoso poema me ha fascinado que detalles el romanticismo, fatalismo, y hasta un poco barroco me ha encantado realmente un honor pasar por tus letras saludos y estrellas
 
Plasmas en esta bella versa el sentimiento sincero y nostalgico de un poeta,
tu pluma enriquece de maravillosas imagenes.
un abrazo victor.
 
Realmente estremecedor amigo mío, tu manera de hablar (porque tu pluma habla y muy diestramente) me ha conmovido, siempre es realmente enternecedor visualizar tus cinco sentidos en cada escrito.
He ido sintiendo cada sutil disparo de tus versos y no he podido evitar mojar mis dedos.

Acabo de releerlo y no encuentro suficientes estrellas en el cielo para dejarte, pero si te dejo afectuosamente mis grandes y sinceros abrazos, compadre.


Gracias BAUTISTA:

Estimado compadre, por toda tu grata presencia.

Un abrazo poeta.
 
Víctor.. Aquí tienes mis lágrimas que lloran la grandeza de tus poemas. Aquí está la lectora que se conmueve con tus obras tan magistrales. Es un poema que lo pude llevar a varias épocas de la Humanidad, a varios países, incluso en mi persona pude aplicarlo y resulta que hay en ese poema un verso guardado.

Un placer pasar por sus letras, siempre enamorada de sus versos. Ahí corregí con tinta roja en la cita anterior, dos fallas ortográficas que vi en tu poema. (espero no te moleste..)

Hasta pronto! :::hug:::

un honor pasar! :::blush:::


Gracias ZAHIR:

Pequeña mia, por tu grato y elegante paso.
Es un orgullo y todo un honor que me visites.

Un beso y un abrazo poeta.
 

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