Garcilaso de la Vega

Tema en 'Biblioteca de Poética Clásica (Poetas famosos)' comenzado por VicenteMoret, 24 de Abril de 2013. Respuestas: 6 | Visitas: 1270

  1. VicenteMoret

    VicenteMoret Cronista del Tamboura Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    Garcilaso de la Vega. (Toledo, 1501? - Niza, 1536) Poeta renacentista español. Perteneciente a una noble familia castellana, Garcilaso de la Vega participó ya desde muy joven en las intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del emperador Carlos I y tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. Participó en la expedición a Rodas (1522) junto con Boscán y en 1523 fue nombrado caballero de Santiago. En 1530 Garcilaso se desplazó con Carlos I a Bolonia, donde éste fue coronado. Permaneció allí un año, hasta que, debido a una cuestión personal mantenida en secreto, fue desterrado a la isla de Schut, en el Danubio, y después a Nápoles, donde residió a partir de entonces. Herido de muerte en combate, durante el asalto de la fortaleza de Muy, en Provenza, Garcilaso fue trasladado a Niza, donde murió. Su escasa obra conservada, escrita entre 1526 y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Boscán, en Barcelona, bajo el título de Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el Renacimiento literario en las letras hispánicas. Sin embargo, es probable que antes hubiera escrito poesía de corte tradicional, y que fuese ya un poeta conocido. Garcilaso se sumó rápidamente a la propuesta de su amigo Juan Boscán de adaptar el endecasílabo italiano a la métrica castellana, tarea que llevó a cabo con mejores resultados, puesto que adoptó un castellano más apto para la acentuación italiana y la expresión de los nuevos contenidos poéticos, de tono neoplatónico, propios de la poética italiana renacentista. Muchas de sus composiciones reflejan la pasión de Garcilaso por la dama portuguesa Isabel Freyre, a quien el poeta conoció en la corte en 1526 y cuya muerte, en 1533, le afectó profundamente. Los 40 sonetos y las 3 églogas que escribió se mueven dentro del dilema entre la pasión y la razón que caracteriza la poesía petrarquista y en ellos el autor recurre, como el mismo Petrarca, al paisaje natural como correlato de sus sentimientos, mientras que las imágenes de que se sirve y el tipo de léxico empleado dejan traslucir la influencia de Ausias March. Escribió también cinco canciones, dos elegías, una elegía a Boscán y tres odas latinas, inspiradas en la poesía horaciana y virgiliana.

    Transcribimos a continuación los Sonetos III, XI y XVII de la obra de Garcilaso.

    --..--

    III

    La mar en medio y tierras he dejado
    de cuanto bien, cuitado, yo tenía;
    y yéndome alejando cada día,
    gentes, costumbres, lenguas he pasado.

    Ya de volver estoy desconfiado;
    pienso remedios en mi fantasía;
    y el que más cierto espero es aquel día
    que acabará la vida y el cuidado.

    De cualquier mal pudiera socorrerme
    con veros yo, señora, o esperallo,
    si esperallo pudiera sin perdello;

    mas no de veros ya para valerme,
    si no es morir, ningún remedio hallo,
    y si éste lo es, tampoco podré habello.


    XI

    Hermosas ninfas, que, en el río metidas,
    contentas habitáis en las moradas
    de relucientes piedras fabricadas
    y en columnas de vidrio sostenidas;

    agora estéis labrando embebecidas
    o tejiendo las telas delicadas,
    agora unas con otras apartadas
    contándoos los amores y las vidas:

    dejad un rato la labor, alzando
    vuestras rubias cabezas a mirarme,
    y no os detendréis mucho según ando,

    que o no podréis de lástima escucharme,
    o convertido en agua aquí llorando,
    podréis allá despacio consolarme.


    XVII

    Pensando que el camino iba derecho,
    vine a parar en tanta desventura,
    que imaginar no puedo, aún con locura,
    algo de que esté un rato satisfecho.

    El ancho campo me parece estrecho,
    la noche clara para mí es escura;
    la dulce compañía, amarga y dura,
    y duro campo de batalla el lecho.

    Del sueño, si hay alguno, aquella parte
    sola, que es imagen de la muerte,
    se aviene con el alma fatigada.

    En fin que como quiera estoy de arte,
    que juzgo ya por hora menos fuerte,
    aunque en ella me vi, la que es pasada.

    --..--

    FUENTES

    http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/garcilaso.htm

    http://www.poemas-del-alma.com/garcilaso-de-la-vega.htm

    --..--
     
    #1
    Última modificación: 24 de Abril de 2013
  2. JULIA

    JULIA Adm. Desde las sombras... Miembro del Equipo ADMINISTRADORA

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    Muy buen trabajo churrete.

    Gracias
    JULIA
     
    #2
  3. cipres1957

    cipres1957 Poeta veterano en el portal

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    Gracias por refrescar mi memoria; no leía esta información desde mi paso por la secundaria, generalmente me detengo más en la obra de los poetas que en su historia.

    Te saludo, poeta.
     
    #3
  4. VicenteMoret

    VicenteMoret Cronista del Tamboura Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    Gracias, Julia. Pero no tiene ningún mérito. Todo está en los libros y en internet. Besos. Chu.
     
    #4
  5. VicenteMoret

    VicenteMoret Cronista del Tamboura Miembro del Equipo Moderadores Moderador enseñante

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    Gracias a ti por tu visita. Saludos. Chu.
     
    #5
  6. lobo111

    lobo111 Poeta que considera el portal su segunda casa

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    SONETOS
    I

    Cuando me paro a contemplar mi estado
    y a ver los pasos por dó me ha traído,
    hallo, según por do anduve perdido,
    que a mayor mal pudiera haber llegado;
    mas cuando del camino estoy olvidado,
    a tanto mal no sé por dó he venido:
    sé que me acabo, y mas he yo sentido
    ver acabar conmigo mi cuidado.
    Yo acabaré, que me entregué sin arte
    a quien sabrá perderme y acabarme,
    si quisiere, y aun sabrá querello:
    que pues mi voluntad puede matarme,
    la suya, que no es tanto de mi parte,
    pudiendo, ¿qué hará sino hacello?
    V

    Escrito está en mi alma vuestro gesto,
    y cuanto yo escribir de vos deseo;
    vos sola lo escribisteis, yo lo leo
    tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
    En esto estoy y estaré siempre puesto;
    que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
    de tanto bien lo que no entiendo creo,
    tomando ya la fe por presupuesto.
    Yo no nací sino para quereros;
    mi alma os ha cortado a su medida;
    por hábito del alma mismo os quiero.
    Cuando tengo confieso yo deberos;
    por vos nací, por vos tengo la vida,
    por vos he de morir, y por vos muero.

    [TABLE]
    [TR]
    [TD]X

    ¡Oh dulces prendas, por mí mal halladas,
    dulces y alegres cuando Dios quería,
    Juntas estáis en la memoria mía,
    y con ella en mi muerte conjuradas!
    ¿Quién me dijera, cuando las pasadas
    horas que en tanto bien por vos me vía,
    que me habiáis de ser en algún día
    con tan grave dolor representadas?
    Pues en una hora junto me llevastes
    todo el bien que por términos me distes,
    lleváme junto el mal que me dejastes;
    si no, sospecharé que me pusistes
    en tantos bienes, porque deseastes
    verme morir entre memorias tristes. [/TD]
    [TD]XIII

    A Dafne ya los brazos le crecían,
    y en luengos ramos vueltos se mostraba;
    en verdes hojas vi que se tornaban
    los cabellos que el oro escurecían.
    De áspera corteza se cubrían
    los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
    los blancos pies en tierra se hincaban,
    y en torcidas raíces se volvían.
    Aquel que fue la causa de tal daño,
    a fuerza de llorar, crecer hacía
    este árbol que con lágrimas regaba.
    ¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
    ¡Que con llorarla crezca cada día
    la causa y la razón porque lloraba! [/TD]
    [/TR]
    [/TABLE]

    fuente: http://www.rinconcastellano.com/biblio/renacimiento/garcilaso_sonetos.html#
     
    #6
    Última modificación: 2 de Mayo de 2013
  7. musador

    musador Poeta que considera el portal su segunda casa

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    Hoy he publicado noticias sobre Juan Boscán, amigo entrañable de Garcilaso. Es agradable reconocer que esta hermosa amistad haya estado tan íntimamente unida al nacimiento de nuestra poesía áurea.

    Desde el punto de la historia de las formas, me gustaría agregar que Garcilaso fue el que introdujo, en su Canción V, la lira en nuestra lengua, que tan frecuentada fuera por nuestros poetas en la segunda mitad del siglo XVI. Esta forma de estancia breve había sido introducida en italiano por Bernardo Tasso, contemporáneo de Garcilaso y padre del tan famoso Torquato Tasso.

    abrazo
    J.
     
    #7

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