Gestación
Se gestó en el vientre de febrero,
el útero de marzo lo alimentó
no era una sospecha mi torero
marzo veintitrés lo adivinaba,
el veinticinco se consumó.
Crecía plácidamente y a sus anchas
el ultrasonido lo confirmó,
y yo rogaba al Dios Omnipotente,
por un verdadero milagro de amor.
Vino abril con su horma abultada
con ello la incertidumbre creció,
luego a mayo con sus inclemencias
el meteorólogo pronosticó.
No daban tregua sus inviernos
crueles lluvias de vinagre y sal
lavaban de la tierra sus mejillas
borraban las huellas de su faz.
Ese mismo mayo de parálisis
conjugado con un poco de dolor
entre contracciones, miedos y desmayos
una monstruosa criatura su vientre alumbró.
Pido clemencia al tiempo para soportar el desamor,
ausencia subrepticia, ni siquiera se despidió.
13 de junio, 2008