Girasoles de casa

Hay situaciones y lugares que tendrán siempre un lugar en el recuerdo, a veces la vuelta se torna una necesidad.
Excelente obra, Ricardo, te felicito.
Un abrazo.
 
Ricardo José Lascano;4581333 dijo:
Empecé a caminar por la calle entre la gente,
saludé a todas las personas que pasaban,
a todas las saludé y se me ocurrió copiar sus ojos;
algunos me ignoraron, otros saludaron con temor
y sentí la distancia que el tiempo me obligaba,
y les regalé girasoles y les encendí esferas
de luz sobre la hierba que rodeaban almas
y me sentí cansado para volver hasta mi casa
y me quedé sentado en un río de ellos y la noche
me abrazó con un niño con ramas brotadas de palomas
que amanecían con frágil tibieza de madre,
entonces supe que nunca más tenía que regresar.

poema que nos lleva por los recovecos del sentimiento y la introspección, en una composición muy atractiva de leer. Mis saludos.
 
Se intenta dar, a veces sabes que no es fácil. Acabamos abrazándonos a nosotros mismos encogidos como en el seno materno. De un profundo sentimiento y una gran belleza Ricardo. Es un gran placer pasar por tus pensamientos y la sensibilidad con que los expresas.
Un fuerte abrazo.
 
muy natural tu poema, con ello lo haces perfecto y bello, saludos
Ricardo José Lascano;4581333 dijo:
Empecé a caminar por la calle entre la gente,
saludé a todas las personas que pasaban,
a todas las saludé y se me ocurrió copiar sus ojos;
algunos me ignoraron, otros saludaron con temor
y sentí la distancia que el tiempo me obligaba,
y les regalé girasoles y les encendí esferas
de luz sobre la hierba que rodeaban almas
y me sentí cansado para volver hasta mi casa
y me quedé dormido en un río de ellos y la noche
me abrazó con un niño con ramas brotadas de palomas
que amanecían con frágil tibieza de madre,
entonces supe que nunca más tenía que regresar.
 
Ricardo José Lascano;4581333 dijo:
Empecé a caminar por la calle entre la gente,
saludé a todas las personas que pasaban,
a todas las saludé y se me ocurrió copiar sus ojos;
algunos me ignoraron, otros saludaron con temor
y sentí la distancia que el tiempo me obligaba,
y les regalé girasoles y les encendí esferas
de luz sobre la hierba que rodeaban almas
y me sentí cansado para volver hasta mi casa
y me quedé dormido en un río de ellos y la noche
me abrazó como un niño con ramas brotadas de palomas
que amanecían con frágil tibieza de madre,
entonces supe que nunca más tenía que regresar.

Hoy es uno de esos días
que me apetece sentir escalofríos, de emoción,
y en tus letras los encuentro.Genial.

Un abrazo
 

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