Elisalle
Poetisa
GOLFO
Se hace lenta la palabra
en letras pequeñas, pequeñitas,
no, no las veo
y en este memorizar
la ausencia maldita
que quiero olvidar, no existe calma.
Será que anduve en malos pasos,
olvidé tantos oficios
que escribir, Fernando,
es conjugado sacrificio,
escrito decenas de veces
en tiempo presente.
Esta noche de recuerdos
dilata mis pupilas,
se apaga mi canto
que lleva el viento,
que caiga en las letrinas putrefactas
del desencanto.
¡Golfo!
Entretenedor de extranjeras,
simbolismo que no se olvida
en las trincheras del alma,
contradiciendo, afirmando
que aquí dice TE QUIERO
y no es cuestión que yo mande.
¡Oye!
Navego a la deriva en este mar
de contradicciones,
chocando como fieras mareas contra roca,
solo porque recuerdo
la tibieza de esa boca que besaba
sin desconocer la saliva que entregabas.
-Todo fue como si de siempre, te amara-
Ingrato,
quisiera que cumplieras pero no,
no eres de los que se acuerdan
de madrugadas promesas.
El silencio muerde interiores
y el nocturno confidente
amerita dolores
de los ardores calmados en ausente.
Dime
¿Con quién estás ahora?
¿A quien entregas melodías
de tu mujer-guitarra,
dejando en el yermo las mías?
¿En quién posas esos claros lagos,
bravos cuando quieren serlo?
¡En quién!
¡Golfo!
Me enamoré de tu risa de niño,
te admiré como hombre altivo
y en masculino rango.
Si ya no existo en tu vida,
mándame señales,
-libérame de esta agonía-
porque no quiero morir,
todavía...
Margarita
03/12/2012
Se hace lenta la palabra
en letras pequeñas, pequeñitas,
no, no las veo
y en este memorizar
la ausencia maldita
que quiero olvidar, no existe calma.
Será que anduve en malos pasos,
olvidé tantos oficios
que escribir, Fernando,
es conjugado sacrificio,
escrito decenas de veces
en tiempo presente.
Esta noche de recuerdos
dilata mis pupilas,
se apaga mi canto
que lleva el viento,
que caiga en las letrinas putrefactas
del desencanto.
¡Golfo!
Entretenedor de extranjeras,
simbolismo que no se olvida
en las trincheras del alma,
contradiciendo, afirmando
que aquí dice TE QUIERO
y no es cuestión que yo mande.
¡Oye!
Navego a la deriva en este mar
de contradicciones,
chocando como fieras mareas contra roca,
solo porque recuerdo
la tibieza de esa boca que besaba
sin desconocer la saliva que entregabas.
-Todo fue como si de siempre, te amara-
Ingrato,
quisiera que cumplieras pero no,
no eres de los que se acuerdan
de madrugadas promesas.
El silencio muerde interiores
y el nocturno confidente
amerita dolores
de los ardores calmados en ausente.
Dime
¿Con quién estás ahora?
¿A quien entregas melodías
de tu mujer-guitarra,
dejando en el yermo las mías?
¿En quién posas esos claros lagos,
bravos cuando quieren serlo?
¡En quién!
¡Golfo!
Me enamoré de tu risa de niño,
te admiré como hombre altivo
y en masculino rango.
Si ya no existo en tu vida,
mándame señales,
-libérame de esta agonía-
porque no quiero morir,
todavía...
Margarita
03/12/2012
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Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
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Inscrpción: 204.688
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