ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
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G000000000000000000000000000000000GLE
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Hoy vas a tener suerte.
Por aquí no acostumbramos a jugar a la lotería, sin embargo deseamos el premio para ti.
Deseamos que seas feliz, Cristian, y te deseamos bien, y admiramos que seas honesto y no uses el arte para engañar al desafortunado lector que llegue hasta ti, porque coincidimos contigo, en que leer poesía no es muy provechoso, y escribirla mucho menos, entonces, entonces sólo una gran idea dignificará el oficio para situarte si quiera a la sombra de aquellos que fueron grandes, digamos, no más de 10 incluyendo nuestra ignorancia.
El arte moderno es una maldita basura, Cristian,
todo se trata del engaño y de ese asqueroso afán de generar reacciones, porque, coincidimos contigo, estimado contrapoeta, hoy por hoy es posible hacer carrera como crítico de críticos,
hoy por hoy es posible hacer esculturas con las heces y pintar, pintar con sangre menstrual patéticas pinturas feministas o enseñar los senos y salir galardonado, firmar un lienzo con el pene y levantar púberes performances y todavía resultar aplaudido y asombrosa, asombrosamente comprendido.
Cristian, ¿estás de acuerdo con nosotros?, ¿también coincides con nosotros en que, contradictoriamente, hasta las vanguardias son viejas?
Tú no necesitas más dioses que el que ya tienes,
y sabemos que estás harto de ver tanta mierda en los museos,
sabemos que cuando vas a la sección de poesía en las librerías sientes impotencia,
sabemos que estás hasta los dídimos porque te das cuenta que todo está evolucionando a una suerte de mercadotecnia.
Pero, ¿qué más se puede hacer cuando ya se ha perdido todo,
cuando lo más más y lo muy muy no es suficiente?
Tal vez te sientes en frente del computador y escribas de corrido este poema mientras observas las burbujas de un agua mineral barata emerger desde el fondo de la botella para morir en la superficie, pero, nunca las cosas son tan complicadas como parecen, Cristian, el mundo es sencillo, los complicados, definitivamente somos nosotros.
Tendemos a no tener amigos, a meternos en una burbuja, a no hablar si no hace falta, a aislarnos, aislarnos de todo lo que nos revienta; bien, esto no se trata de que seamos extremadamente sensibles, sino de que todo es tan malditamente cursi, tan sentimental que no logramos entender ninguna cosa; todo es tan horrible, Cristian, tan predecible, tan falso, que desde nuestros interiores emerge, ya no como prístinas burbujas de agua, sino como algo nauseabundo, repugnante, unos ascos que suben por nuestros esófagos y eclosionan a la manera de una flor podrida, confluyendo en un solo cañón verbosolemne, y vomitamos el corazón, y las tripas, y la sangre, completamente la sangre,
toda la sangre y no nos interesa si somos odiados o admirados,
no nos interesa que se nos acuse de prosistas,
o de ridículos e incomprensibles,
porque no se puede ser artista
sin estar dispuesto a caer bajo,
sin estar dispuesto a destrozar los esquemas o inclusive,
ignorar a los grandes;
lo definitivamente inconcebible
es insultar al intelecto humano.
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Hoy vas a tener suerte.
Por aquí no acostumbramos a jugar a la lotería, sin embargo deseamos el premio para ti.
Deseamos que seas feliz, Cristian, y te deseamos bien, y admiramos que seas honesto y no uses el arte para engañar al desafortunado lector que llegue hasta ti, porque coincidimos contigo, en que leer poesía no es muy provechoso, y escribirla mucho menos, entonces, entonces sólo una gran idea dignificará el oficio para situarte si quiera a la sombra de aquellos que fueron grandes, digamos, no más de 10 incluyendo nuestra ignorancia.
El arte moderno es una maldita basura, Cristian,
todo se trata del engaño y de ese asqueroso afán de generar reacciones, porque, coincidimos contigo, estimado contrapoeta, hoy por hoy es posible hacer carrera como crítico de críticos,
hoy por hoy es posible hacer esculturas con las heces y pintar, pintar con sangre menstrual patéticas pinturas feministas o enseñar los senos y salir galardonado, firmar un lienzo con el pene y levantar púberes performances y todavía resultar aplaudido y asombrosa, asombrosamente comprendido.
Cristian, ¿estás de acuerdo con nosotros?, ¿también coincides con nosotros en que, contradictoriamente, hasta las vanguardias son viejas?
Tú no necesitas más dioses que el que ya tienes,
y sabemos que estás harto de ver tanta mierda en los museos,
sabemos que cuando vas a la sección de poesía en las librerías sientes impotencia,
sabemos que estás hasta los dídimos porque te das cuenta que todo está evolucionando a una suerte de mercadotecnia.
Pero, ¿qué más se puede hacer cuando ya se ha perdido todo,
cuando lo más más y lo muy muy no es suficiente?
Tal vez te sientes en frente del computador y escribas de corrido este poema mientras observas las burbujas de un agua mineral barata emerger desde el fondo de la botella para morir en la superficie, pero, nunca las cosas son tan complicadas como parecen, Cristian, el mundo es sencillo, los complicados, definitivamente somos nosotros.
Tendemos a no tener amigos, a meternos en una burbuja, a no hablar si no hace falta, a aislarnos, aislarnos de todo lo que nos revienta; bien, esto no se trata de que seamos extremadamente sensibles, sino de que todo es tan malditamente cursi, tan sentimental que no logramos entender ninguna cosa; todo es tan horrible, Cristian, tan predecible, tan falso, que desde nuestros interiores emerge, ya no como prístinas burbujas de agua, sino como algo nauseabundo, repugnante, unos ascos que suben por nuestros esófagos y eclosionan a la manera de una flor podrida, confluyendo en un solo cañón verbosolemne, y vomitamos el corazón, y las tripas, y la sangre, completamente la sangre,
toda la sangre y no nos interesa si somos odiados o admirados,
no nos interesa que se nos acuse de prosistas,
o de ridículos e incomprensibles,
porque no se puede ser artista
sin estar dispuesto a caer bajo,
sin estar dispuesto a destrozar los esquemas o inclusive,
ignorar a los grandes;
lo definitivamente inconcebible
es insultar al intelecto humano.
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