Gracias señor

pequeña anie

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú, cogiste las flores marchitas
que en mi rostro dibujaban
los silencios de la soledad,
ellas hipnotizaban el despertar
y no permitían
que los verdaderos sueños
llegarán a germinar.

Tú, alcanzaste a oír el ruego
que mi alma sin voz solicitaba,
me creí condenada en el reino
donde era esclava
y donde la ignorancia abrazaba
para hacerme creer
que era la reina,
por eso con lealtad
me postraba agradecida
ante los pies que me retenían.

Tú, le hiciste empuñar la espada
que en sus ojos, a mi necedad retó,
y sin armadura se arriesgó
con el pecho totalmente abierto
mostró solitario corazón,
no dudó en ofrecerlo
sin esperanza alguna
de que fuese suficiente
para deshacer el hechizo
que a la valentía dormía.

Tú, enviaste aquel ángel
a destruir demonios,
aún sin grandes armas
se lanzó a la batalla
y a pesar de tener miedo
a no dar la talla
lo volviste fiero para no dejar
que sus heridas le impidan
alcanzar la victoria,
hoy me besa con gloria
entre las caricias benditas
que me llenan de ternura,
triunfador ángel sin armadura.

Fue él, quien logró lo imposible
y quien rompió lo irrompible,
Fue él, el elegido
por eso estos versos
son para quien lo creó
y que sabiamente
en mi camino lo puso,
¡ bendito seas mi señor!
y gracias por enviarlo y hacerme merecedora de este amor
 
Última edición:
El angel salvador, el luchador, el entregado, fue no solo amor, para ti , sino delicia para quienes compartimos este poema. Bendickiones.
 
Tú, cogiste las flores marchitas
que en mi rostro dibujaban
los silencios de la soledad,
ellas hipnotizaban el despertar
y no permitían
que los verdaderos sueños
llegarán a germinar.

Tú, alcanzaste a oír el ruego
que mi alma sin voz solicitaba,
me creí condenada en el reino
donde era esclava
y donde la ignorancia abrazaba
para hacerme creer
que era la reina,
por eso con lealtad
me postraba agradecida
ante los pies que me retenían.

Tú, le hiciste empuñar la espada
que en sus ojos, a mi necedad retó,
y sin armadura se arriesgó
con el pecho totalmente abierto
mostró solitario corazón,
no dudó en ofrecerlo
sin esperanza alguna
de que fuese suficiente
para deshacer el hechizo
que a la valentía dormía.

Tú, enviaste aquel ángel
a destruir demonios,
aún sin grandes armas
se lanzó a la batalla
y a pesar de tener miedo
a no dar la talla
lo volviste fiero para no dejar
que sus heridas le impidan
alcanzar la victoria,
hoy me besa con gloria
entre las caricias benditas
que me llenan de ternura,
triunfador ángel sin armadura.

Fue él, quien logró lo imposible
y quien rompió lo irrompible,
Fue él, el elegido
por eso estos versos
son para quien lo creó
y que sabiamente
en mi camino lo puso,
¡ bendito seas mi señor!
y gracias por enviarlo y hacerme merecedora de este amor


Eres agradecida Anie, y el Señor ha de escucharte, solo me queda desearte mucha dicha en ese camino amoroso.
 
El agradecimiento es una muestra de humildad. La humildad es una muestra de grandeza. Grandeza como la que tienen tus versos, pequeña Anie. Si El te mando ese angel, tendrá sus motivos, no lo dudes.
 

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