Ictiandro
Poeta adicto al portal
Desde los abismos
propios del reloj
guadaña de mi tiempo,
vivo la no vida
del minutero
sangrante de mis poros.
Sombra a sombra
el látigo se libera
en mordaz crujido
de mi figura etérea,
no soy salvo
el estiércol blando
de noches sin estrellas
y decisiones imprecisas.
La tierra fecunda
mis ojos sin sonidos
el eco de mis silencios
alborotando la brisa
cuajada en mi sangre.
Es la despedida
de mis sueños en falta,
la fuga de miserias
cobrándome apeo
en mis infiernos.
Dónde estoy,
dónde estaré,
a cinco metros de la luz,
a cero centímetros
del subsuelo.
Paz traída con ruido
de tambores locos,
es el anuncio
de la no vida siguiente,
la mortaja que espera
por mis lamentos.
propios del reloj
guadaña de mi tiempo,
vivo la no vida
del minutero
sangrante de mis poros.
Sombra a sombra
el látigo se libera
en mordaz crujido
de mi figura etérea,
no soy salvo
el estiércol blando
de noches sin estrellas
y decisiones imprecisas.
La tierra fecunda
mis ojos sin sonidos
el eco de mis silencios
alborotando la brisa
cuajada en mi sangre.
Es la despedida
de mis sueños en falta,
la fuga de miserias
cobrándome apeo
en mis infiernos.
Dónde estoy,
dónde estaré,
a cinco metros de la luz,
a cero centímetros
del subsuelo.
Paz traída con ruido
de tambores locos,
es el anuncio
de la no vida siguiente,
la mortaja que espera
por mis lamentos.
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