Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Hágase mi voluntad
Mientras Dios miraba hacia abajo complacido y Satán hacia arriba preocupado, Edna escribía en una libreta negra sobre la mesita de la cocina de su desvencijado departamento la autentica razón de su vida. Su vida se iba impregnando en el papel a través de cada palabra, de cada borrón, de cada recomenzar, de cada verbo.
Escribía llorar y los vientos de la ciudad invocaban sobre el edificio que albergaba su morada a todas las nubes de la ciudad que no estuvieran impregnadas de ira, a todas aquellas que de limpias y puras supieran lavar la sal de un rostro húmedo de verdadera tristeza, escribía amor y el futuro temblaba de emoción al saber que él era el sitio escogido por ella y Andrik para vagar por siempre aunque no volvieran a construir nada nunca jamás, dibujaba con hermosa caligrafía la hermosa palabra sexo y la tinta se corría sobre el papel con toda la pasión conocida hasta formar una guarida en forma de corazón que contenía las iniciales de ambos.
A medida que escribía su carne y sus huesos daban de sí, las rodillas le temblaban a pesar de estar cubiertas por la chamarra verde olivo que extrañamente había sido olvidada por Andrik sobre el sillón de la entrada antes de salir al trabajo y que olía a tabaco, ternura y a la mar en calma que era la mirada eternamente adolescente de su amado, los párpados se le cerraban y lo que era peor, ella misma sabía que al terminar el escrito su vida terminaría.
Andrik corría rumbo al departamento con el saxofón bajo el brazo y en una bolsita de papel un posible remedio para el mal que consumía, que apagaba el cuerpo donde hasta ese momento aún habitaba el alma de la mujer de su vida, repetía mentalmente cada uno de los conjuros que conocía y le rogaba al cielo que Edna aguantara hasta su llegada sino por su amor que era de verdad, sí por el amor de Dios…, repetía abracadabra al derecho y al revés sólo por si acaso aunque sonara absurdamente igual cada vez que lo rezaba de un modo o del otro…, Dios te salve Maria llena eres de gracia…, Satán, déjala en paz, confórmate con mi alma que se inmolará con gusto una y otra vez en las tinieblas de tu reino hasta que las eternidades se terminen y comiencen de nuevo y de nuevo se terminen, Satán sonreía, lo que el joven había dicho antes de que se le terminara el aire por la carrera era la primera cláusula del contrato de compraventa de un alma.
Andrik llegó al departamento justo cuando el Señor, apenado por los designios que tomaba y que en ocasiones, como esta, ni Él mismo entendía, decía; hágase mi voluntad.
Edna por su parte, garabateaba perdón por dejarte solo y escuchaba sus latidos retumbar desde sus sienes hasta las cuatro paredes del departamento mientras ponía el punto final a la carta que momentos después pondría en manos de su amado con la consigna de que la leyera con amor junto al saxofón desde la azotea del edificio y su amado la aceptaba sin chistar y ella seguía imaginando como momentos después caería la música por la ventana, como se escurriría la melodía por las paredes del edificio hasta acariciar las persianas antes de entrar al departamento para lavar los pecados, si es que existían, de las siete razones por las que ambos se amaban sin razón y sin exigirse nada, y allá, sentado en la cornisa de la azotea, Andrik presentiría como ella exhalaba su ultimo aliento dejando caer inerte su cabeza sobre la mesita y el Señor, volteando mucho mas abajo del asfalto decía; aprende maldito, el amor es el sacrificio de todo lo que se tiene y se ofrenda a quien no pide nada pues sabe que amando todo lo tiene, nunca mas podrás voltear hacia arriba para ver las piernas de esa mujer que hoy estrena alas, nunca mas podrás tentar el alma de Andrik que te aborrecerá lo mismo que a mí mientras le dure la vida, de dos almas en juego yo gané una, tú te quedas sin nada.
29.9.11 en una tarde en la que los rayos del sol caen a plomo y los árboles inclinan sus copas reverenciándolo.
Nota 1. le dice un tipo a otro con respecto al calor infernal; ojalá lloviera, y el otro tipo, que era ciego y distraído le responde; también yo…tssst.
Nota 2. la Nota 1 hace referencias al juego de palabras que se puede dar al decir “lloviera” y/o “yo viera”, que aunque suenan de igual manera, no significan ni por asomo lo mismo.
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Nota 3. me gusta la Nota 2 cuando se pone de sarcástica, jejeje y ji ji ji
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