Una propia habitación
Tengo once años y tengo una habitación nueva.
Es el dormitorio más grande de la casa. Por eso están muebles
que fueron de la abuelita. Dos grande sillones floriados y un
gabinete de nogal brillante. Puedo usar el armario para mis cosas
y mi ropa. Un cajón está cerrado. Desde que puedo recordar.
En el cajón de la cocina hay una cajita de madera con llaves viejas.
Ya nadie sabe en qué cerradura encajan estas llaves. Pero una
llavecita negra pertenece al cajón del armario, me acabo de enterar.
cuando lo abro, veo entrecruzarse todo tipo de lentes. Algunos sin
vidrio. También hay dos lentes con una pata plegable. No me atrevo.
Se siente como si la abuela estuviera en ese cajón. Apenas me atrevo
a tocar los lentes. Me puse uno de todos modos. Me miro en el espejo,
pero me mareo y realmente no puedo ver cómo me veo.
Rapidamente devuelvo los lentes, cierro el cajón y salgo.
Luz en acción
gotas de arco iris en las
ramitas calvas.
Tengo once años y tengo una habitación nueva.
Es el dormitorio más grande de la casa. Por eso están muebles
que fueron de la abuelita. Dos grande sillones floriados y un
gabinete de nogal brillante. Puedo usar el armario para mis cosas
y mi ropa. Un cajón está cerrado. Desde que puedo recordar.
En el cajón de la cocina hay una cajita de madera con llaves viejas.
Ya nadie sabe en qué cerradura encajan estas llaves. Pero una
llavecita negra pertenece al cajón del armario, me acabo de enterar.
cuando lo abro, veo entrecruzarse todo tipo de lentes. Algunos sin
vidrio. También hay dos lentes con una pata plegable. No me atrevo.
Se siente como si la abuela estuviera en ese cajón. Apenas me atrevo
a tocar los lentes. Me puse uno de todos modos. Me miro en el espejo,
pero me mareo y realmente no puedo ver cómo me veo.
Rapidamente devuelvo los lentes, cierro el cajón y salgo.
Luz en acción
gotas de arco iris en las
ramitas calvas.