Flor de Lys
Poeta adicto al portal
Parece un día normal. Un día como tantos otros donde las nubes anuncian con dejar alguna que otra gota de agua.
La gente abarrota la plaza mientras esperan el momento en que se dispare la mascletá.
Unos esperan pacientes mientras otros cantan, o bailan al ritmo de charangas que amenizan el momento con sus instrumentos; platillos, trompetas y tambores se erigen como plato principal en una espera que a todos les resulta feliz.
Miro a mí alrededor y todos parecen estar contentos. Algunos dejan sus problemas en un rincón para disfrutar del momento.
Acaba de sonar el primer aviso que anuncia que quedan diez minutos para que de comienzo. Cinco minutos después suena el segundo, la espera está a punto de llegar a su fin.
La gente se impacienta por oír a la Fallera Mayor de Valencia gritar; " ¡Senyor Pirotècnic, pot començar la mascletà!"
pólvora y humo
muchedumbre en la plaza
feliz estruendo
La gente abarrota la plaza mientras esperan el momento en que se dispare la mascletá.
Unos esperan pacientes mientras otros cantan, o bailan al ritmo de charangas que amenizan el momento con sus instrumentos; platillos, trompetas y tambores se erigen como plato principal en una espera que a todos les resulta feliz.
Miro a mí alrededor y todos parecen estar contentos. Algunos dejan sus problemas en un rincón para disfrutar del momento.
Acaba de sonar el primer aviso que anuncia que quedan diez minutos para que de comienzo. Cinco minutos después suena el segundo, la espera está a punto de llegar a su fin.
La gente se impacienta por oír a la Fallera Mayor de Valencia gritar; " ¡Senyor Pirotècnic, pot començar la mascletà!"
pólvora y humo
muchedumbre en la plaza
feliz estruendo
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