Norainu
Poeta fiel al portal
Herencia
La verdad de una tierra que se fundó en la guerra.
¿Qué se diría si somos todos perros abandonados?
Latinoamérica profunda y herida.
Todos tus hombres son polígamos
y el desierto y el valle lloran por sus hijos.
Somos tantos y tan variados.
Poncho, caballo y espuela.
¿A quién dejarás tu herencia?
El indio escondido que duerme en mi sangre,
sigue libre por el filo cuchillero de las fronteras.
Cabalgaré cada loma de los Andes
y con espuelas pisaré la nieve eterna.
Buscando el primer fuego que alumbró mi pueblo.
Desiertos, nieve y vuelo del Cóndor.
La tierra del fuego, donde no hay más que hielo.
El Pacífico que no es pacífico.
El mestizo que es de pura sangre.
Herederos del nuevo continente,
más antiguo que los seres que lo nombraronnombraron,
El nuevo mundo.
Herencia, descanso y lecho de huérfanos.
Al fin y al cabo.
Latinoamericanos.
La verdad de una tierra que se fundó en la guerra.
¿Qué se diría si somos todos perros abandonados?
Latinoamérica profunda y herida.
Todos tus hombres son polígamos
y el desierto y el valle lloran por sus hijos.
Somos tantos y tan variados.
Poncho, caballo y espuela.
¿A quién dejarás tu herencia?
El indio escondido que duerme en mi sangre,
sigue libre por el filo cuchillero de las fronteras.
Cabalgaré cada loma de los Andes
y con espuelas pisaré la nieve eterna.
Buscando el primer fuego que alumbró mi pueblo.
Desiertos, nieve y vuelo del Cóndor.
La tierra del fuego, donde no hay más que hielo.
El Pacífico que no es pacífico.
El mestizo que es de pura sangre.
Herederos del nuevo continente,
más antiguo que los seres que lo nombraronnombraron,
El nuevo mundo.
Herencia, descanso y lecho de huérfanos.
Al fin y al cabo.
Latinoamericanos.
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