despertando
Poeta adicto al portal
Blancas nubes de la somnolienta tarde
acuden presto a este azulado Cielo,
que ilumina la empedrada calle
de los serafines de terciopelo.
Mientras trepan los sabios jornaleros
por empinados valles de La Baña;
labriegos, sastres y abejeros
dejan atrás, sepultadas cabañas.
Sin sosiego se arrastran los cobardes,
que se venden a un tirano gobierno.
Ya nadie expulsa a esos demonios;
¡qué exploten todos en el infierno!
El claro día de esta mañana
se ha tornado a grave oscuridad,
y las heroicas vidas se extrañan.
acuden presto a este azulado Cielo,
que ilumina la empedrada calle
de los serafines de terciopelo.
Mientras trepan los sabios jornaleros
por empinados valles de La Baña;
labriegos, sastres y abejeros
dejan atrás, sepultadas cabañas.
Sin sosiego se arrastran los cobardes,
que se venden a un tirano gobierno.
Ya nadie expulsa a esos demonios;
¡qué exploten todos en el infierno!
El claro día de esta mañana
se ha tornado a grave oscuridad,
y las heroicas vidas se extrañan.