Herrero y Poeta (romance)

QUINSONNAS

Poeta fiel al portal
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Impreso forja el poeta
lo que el herrero en la fragua
apoyándose en un yunque
de papel blanco de brasas.
La pluma es como el martillo
que al metal va dando traza
y aunque tenga menos peso
a su ritmo no adelanta.
Sin hornos, calor profundo,
el poeta también pasa
sudando copiosamente
tras las letras que le faltan.
Son ambos dos artesanos
que a la par su genio explayan
al chispas agitar uno
y el otro fundir palabras.
De reojo se vigilan
y en común no aprecian nada
careciendo uno de ampollas
que en el otro forman llagas.
Mutuamente los galanes
recelosos se comparan
preparando, concienzudos,
agasajos a una dama.
El poeta escribe versos
que le nacen desde el alma
y el herrero es un maestro
del orfebre y las tenazas.
Compiten los dos bravíos
compartiendo la esperanza
reunidos delante tuya
con trajes de fina gala.
Uno te lleva un romance
que su musa te proclama
y el otro una humilde gema
con tu nombre dedicada.
Tú los miras y confusa
no comprendes lo que pasa
cuando ves a un hombre solo
donde antaño dos estaban.
Solamente mi presencia
la contemplas extrañada
confesándote el secreto
que prudente me callara.
Ah, ¿No te lo había dicho?,
Pues ese hombre, el que te ama,
es el herrero...y el poeta...
…¡Soy yo con mi propia cara!



 
Última edición:
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Impreso forja el poeta
lo que el herrero en la fragua
apoyándose en un yunque
de papel blanco de brasas.
La pluma es como el martillo
que al metal va dando traza
y aunque tenga menos peso
a su ritmo no adelanta.
Sin hornos, calor profundo,
el poeta también pasa
sudando copiosamente
tras las letras que le faltan.
Son ambos dos artesanos
que a la par su genio explayan
al chispas agitar uno
y el otro fundir palabras.
De reojo se vigilan
y en común no aprecian nada
careciendo uno de ampollas
que en el otro forman llagas.
Mutuamente los galanes
recelosos se comparan
preparando, concienzudos,
agasajos a una dama.
El poeta escribe versos
que le nacen desde el alma
y el herrero es un maestro
del orfebre y las tenazas.
Compiten los dos bravíos
compartiendo la esperanza
reunidos delante tuya
con trajes de fina gala.
Uno te lleva un romance
que su musa te proclama
y el otro una humilde gema
con tu nombre dedicada.
Tú los miras y confusa
no comprendes lo que pasa
cuando ves a un hombre solo
donde antaño dos estaban.
Solamente mi presencia
la contemplas extrañada
confesándote el secreto
que prudente me callara.
Ah, ¿No te lo había dicho?,
Pues ese hombre, el que te ama,
es el herrero...y el poeta...
…¡Soy yo con mi propia cara!



me quedo con las últimas líneas tan expresivas que resumen todo tu romance, me recordaste a mi poema alfarero, que habla casí de lo mismo, pero tú poema es mucho más elegante y fluido, un encanto leerte David, besos
 
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Impreso forja el poeta
lo que el herrero en la fragua
apoyándose en un yunque
de papel blanco de brasas.
La pluma es como el martillo
que al metal va dando traza
y aunque tenga menos peso
a su ritmo no adelanta.
Sin hornos, calor profundo,
el poeta también pasa
sudando copiosamente
tras las letras que le faltan.
Son ambos dos artesanos
que a la par su genio explayan
al chispas agitar uno
y el otro fundir palabras.
De reojo se vigilan
y en común no aprecian nada
careciendo uno de ampollas
que en el otro forman llagas.
Mutuamente los galanes
recelosos se comparan
preparando, concienzudos,
agasajos a una dama.
El poeta escribe versos
que le nacen desde el alma
y el herrero es un maestro
del orfebre y las tenazas.
Compiten los dos bravíos
compartiendo la esperanza
reunidos delante tuya
con trajes de fina gala.
Uno te lleva un romance
que su musa te proclama
y el otro una humilde gema
con tu nombre dedicada.
Tú los miras y confusa
no comprendes lo que pasa
cuando ves a un hombre solo
donde antaño dos estaban.
Solamente mi presencia
la contemplas extrañada
confesándote el secreto
que prudente me callara.
Ah, ¿No te lo había dicho?,
Pues ese hombre, el que te ama,
es el herrero...y el poeta...
…¡Soy yo con mi propia cara!




Muy bueno y expresivo tu romance, ademas de ser muy fluido y melodioso, saludos.
 



Impreso forja el poeta
lo que el herrero en la fragua
apoyándose en un yunque
de papel blanco de brasas.
La pluma es como el martillo
que al metal va dando traza
y aunque tenga menos peso
a su ritmo no adelanta.
Sin hornos, calor profundo,
el poeta también pasa
sudando copiosamente
tras las letras que le faltan.
Son ambos dos artesanos
que a la par su genio explayan
al chispas agitar uno
y el otro fundir palabras.
De reojo se vigilan
y en común no aprecian nada
careciendo uno de ampollas
que en el otro forman llagas.
Mutuamente los galanes
recelosos se comparan
preparando, concienzudos,
agasajos a una dama.
El poeta escribe versos
que le nacen desde el alma
y el herrero es un maestro
del orfebre y las tenazas.
Compiten los dos bravíos
compartiendo la esperanza
reunidos delante tuya
con trajes de fina gala.
Uno te lleva un romance
que su musa te proclama
y el otro una humilde gema
con tu nombre dedicada.
Tú los miras y confusa
no comprendes lo que pasa
cuando ves a un hombre solo
donde antaño dos estaban.
Solamente mi presencia
la contemplas extrañada
confesándote el secreto
que prudente me callara.
Ah, ¿No te lo había dicho?,
Pues ese hombre, el que te ama,
es el herrero...y el poeta...
…¡Soy yo con mi propia cara!



Excelente romance, estimado Qinsonnas, tiene el APTO.
Saludos cordiales.
 
RECONOCIMIENTO DESTACADO
POÉTICA CLÁSICA
Poema seleccionado
por el Jurado de Mundopoesia.com


FELICIDADES
MAESTRO/A



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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM


Muchísimas gracias Mamen por este segundo reconocimiento. Es todo un honor y un privilegio el poder escribir en este maravilloso foro, en donde hay tantos y tan excelentes poetas pero, sobre todo, extraordinarias personas. Lo dicho, gracias por esta segunda copa y un abrazo de corazón a todos los integrantes de este mágico espacio llamado Mundopoesía.
 
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Impreso forja el poeta
lo que el herrero en la fragua
apoyándose en un yunque
de papel blanco de brasas.
La pluma es como el martillo
que al metal va dando traza
y aunque tenga menos peso
a su ritmo no adelanta.
Sin hornos, calor profundo,
el poeta también pasa
sudando copiosamente
tras las letras que le faltan.
Son ambos dos artesanos
que a la par su genio explayan
al chispas agitar uno
y el otro fundir palabras.
De reojo se vigilan
y en común no aprecian nada
careciendo uno de ampollas
que en el otro forman llagas.
Mutuamente los galanes
recelosos se comparan
preparando, concienzudos,
agasajos a una dama.
El poeta escribe versos
que le nacen desde el alma
y el herrero es un maestro
del orfebre y las tenazas.
Compiten los dos bravíos
compartiendo la esperanza
reunidos delante tuya
con trajes de fina gala.
Uno te lleva un romance
que su musa te proclama
y el otro una humilde gema
con tu nombre dedicada.
Tú los miras y confusa
no comprendes lo que pasa
cuando ves a un hombre solo
donde antaño dos estaban.
Solamente mi presencia
la contemplas extrañada
confesándote el secreto
que prudente me callara.
Ah, ¿No te lo había dicho?,
Pues ese hombre, el que te ama,
es el herrero...y el poeta...
…¡Soy yo con mi propia cara!



¡¡¡ FELICITACIONES POETA !!!
Por este merecido lauro.
Abrazos.
 
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Impreso forja el poeta
lo que el herrero en la fragua
apoyándose en un yunque
de papel blanco de brasas.
La pluma es como el martillo
que al metal va dando traza
y aunque tenga menos peso
a su ritmo no adelanta.
Sin hornos, calor profundo,
el poeta también pasa
sudando copiosamente
tras las letras que le faltan.
Son ambos dos artesanos
que a la par su genio explayan
al chispas agitar uno
y el otro fundir palabras.
De reojo se vigilan
y en común no aprecian nada
careciendo uno de ampollas
que en el otro forman llagas.
Mutuamente los galanes
recelosos se comparan
preparando, concienzudos,
agasajos a una dama.
El poeta escribe versos
que le nacen desde el alma
y el herrero es un maestro
del orfebre y las tenazas.
Compiten los dos bravíos
compartiendo la esperanza
reunidos delante tuya
con trajes de fina gala.
Uno te lleva un romance
que su musa te proclama
y el otro una humilde gema
con tu nombre dedicada.
Tú los miras y confusa
no comprendes lo que pasa
cuando ves a un hombre solo
donde antaño dos estaban.
Solamente mi presencia
la contemplas extrañada
confesándote el secreto
que prudente me callara.
Ah, ¿No te lo había dicho?,
Pues ese hombre, el que te ama,
es el herrero...y el poeta...
…¡Soy yo con mi propia cara!





Muy buen romance David. Te felicito por este premio muy bien merecido. Gracias por aportarnos tu excelente poesía.

Un Abrazo.

Mouse
 
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Impreso forja el poeta
lo que el herrero en la fragua
apoyándose en un yunque
de papel blanco de brasas.
La pluma es como el martillo
que al metal va dando traza
y aunque tenga menos peso
a su ritmo no adelanta.
Sin hornos, calor profundo,
el poeta también pasa
sudando copiosamente
tras las letras que le faltan.
Son ambos dos artesanos
que a la par su genio explayan
al chispas agitar uno
y el otro fundir palabras.
De reojo se vigilan
y en común no aprecian nada
careciendo uno de ampollas
que en el otro forman llagas.
Mutuamente los galanes
recelosos se comparan
preparando, concienzudos,
agasajos a una dama.
El poeta escribe versos
que le nacen desde el alma
y el herrero es un maestro
del orfebre y las tenazas.
Compiten los dos bravíos
compartiendo la esperanza
reunidos delante tuya
con trajes de fina gala.
Uno te lleva un romance
que su musa te proclama
y el otro una humilde gema
con tu nombre dedicada.
Tú los miras y confusa
no comprendes lo que pasa
cuando ves a un hombre solo
donde antaño dos estaban.
Solamente mi presencia
la contemplas extrañada
confesándote el secreto
que prudente me callara.
Ah, ¿No te lo había dicho?,
Pues ese hombre, el que te ama,
es el herrero...y el poeta...
…¡Soy yo con mi propia cara!



Felicidades
 

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