F. Noctívago
Poeta recién llegado
Eres la calma que espero,
cuando mi mundo naufraga;
y en tu calor verdadero
mi corazón se propaga
como en su cielo el lucero.
Vives en todas mis horas,
llenando claros vacíos;
con tu ternura enamoras
como la flor a los ríos,
y mar, teñido de auroras.
Y si mi esencia se encierra,
será en tu amor infinito;
donde mi espíritu aferra
cada latido bendito
que a tu querer se destierra