Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
Me llamo Antonia García Flores
y he estao en el Infierno, señores!
¿Qué cómo he ido a parar ahí?
¡Ni puñetera idea!, pero, eso sí,
¡Qué cosa más fea!
¡Qué sitio más sucio y desamparao!
¿Y el demonio? ¡Qué tío más guarro y mal hablao!
y además de chulo, mal educao!
¡Conmigo tenía que haber dao!
Ná más entrar, le dije, óigame usté
señor Satanás, o como se llame,
yo soy la Antonia!
¿Tengo yo pinta de demonia?
El medio-cabra me miró de arriba a abajo
y dijo: "Pues no, pá que la viá a engañar,
y no se equivoque, señora, que me llamo Lucifer".
"Pos vale, Lusifer, mándame pá mi casa,
que tengo mucho que hacer".
"A mí, como si te pilla un Talgo,
si estás aquí, será por algo."
Le agarré por los cuernos
y el rabo se le encogió,
¡menuda soy yo!
"Ya estás tardando en llamar al que manda,
que suba o que baje,
o con tu rabo me hago un potaje,
y otra cosa te voy a decir:
esta cueva con la hoguera queda mú mona
pero aquí no sabéis lo que es una fregona,
qué asco me está dando,
este sitio está de pena,
como esté aquí un rato más,
te dejo el infierno hecho una patena!".
"A ver, Antonia, no te pongas nerviosa."
El Lucifer éste ya parecía otra cosa.
Dijo: "¿Tú, cuando notaste
que estabas subiendo,
qué estabas haciendo?"
"¿Cómo que subiendo,
pero ésto del Infierno no era bajando?"
"Qué más dá, mujer, tú sigue contando".
"Pues ná, que estaba yo en casa fregando,
la tele enchufá, el fogón encendío...
al pasar el mocho me dió como un frío,
y en seguía, una calentura,
que todavía me dura."
"A ver si va a ser un cruce...
¿en tu escalera hay alguien que esté moribundo?"
"Espera que piense, arriba, en el segundo,
está el Ambrosio, un vejestorio."
"Es que a veces- dijo-
se nos cruzan el Cielo
y el Purgatorio,
y entonces pasa lo que pasa,
que nos mandan gente que está
tan a gusto en su casa,
que no se han muerto ni ná,
y encima son personas buenas,
pero las interferencias juegan
estas malas faenas."
"A mí, como si te comes las uñas,
o me mandas pá mi casa
o te arranco las pezuñas!"
"Un momento, que ya viene el sargento".
Y por fin apareció el mandamás,
que no se llamaba ni Satanás,
se llamaba Dimitri de la Fuente,
y eso sí, con los tres seises tatuaos en la frente.
Me trató mú bien, tengo que decirlo,
y me pidió mil perdones,
nos tomamos un vinito y unos boquerones,
y luego me dijo: "Venga que te llamo a un taxi,
pá que vuelvas pá tu casa,
pero no se lo cuentes a nadie,
que te dirán tía payasa."
Y yo, antes de irme, voliví a insistir,
"Tenéis el Infierno hecho una porquería".
Y vá el tío y me dice:
"¿Tú cómo lo tienes pá echar
unas horitas al día?"
Vamos, que al final, con la tontería,
me salió trabajo,
y ahora cada día
al Infierno me bajo.
Con mi fregona y mi plumero
saco brillo con esmero,
y el demonio, tan contento,
que paga bien y al momento.
Así que ya lo saben, señores,
yo, la Antonia García Flores,
ha estao en el mismísimo Infierno,
y lo que digan de mí me importa un cuerno,
porque ahora está que dá gloria verlo
y encima me saco un sobresueldo.
* * *Estrella C.Z. 2010
* Copyright Safe Creative Todos los derechos reservados
y he estao en el Infierno, señores!
¿Qué cómo he ido a parar ahí?
¡Ni puñetera idea!, pero, eso sí,
¡Qué cosa más fea!
¡Qué sitio más sucio y desamparao!
¿Y el demonio? ¡Qué tío más guarro y mal hablao!
y además de chulo, mal educao!
¡Conmigo tenía que haber dao!
Ná más entrar, le dije, óigame usté
señor Satanás, o como se llame,
yo soy la Antonia!
¿Tengo yo pinta de demonia?
El medio-cabra me miró de arriba a abajo
y dijo: "Pues no, pá que la viá a engañar,
y no se equivoque, señora, que me llamo Lucifer".
"Pos vale, Lusifer, mándame pá mi casa,
que tengo mucho que hacer".
"A mí, como si te pilla un Talgo,
si estás aquí, será por algo."
Le agarré por los cuernos
y el rabo se le encogió,
¡menuda soy yo!
"Ya estás tardando en llamar al que manda,
que suba o que baje,
o con tu rabo me hago un potaje,
y otra cosa te voy a decir:
esta cueva con la hoguera queda mú mona
pero aquí no sabéis lo que es una fregona,
qué asco me está dando,
este sitio está de pena,
como esté aquí un rato más,
te dejo el infierno hecho una patena!".
"A ver, Antonia, no te pongas nerviosa."
El Lucifer éste ya parecía otra cosa.
Dijo: "¿Tú, cuando notaste
que estabas subiendo,
qué estabas haciendo?"
"¿Cómo que subiendo,
pero ésto del Infierno no era bajando?"
"Qué más dá, mujer, tú sigue contando".
"Pues ná, que estaba yo en casa fregando,
la tele enchufá, el fogón encendío...
al pasar el mocho me dió como un frío,
y en seguía, una calentura,
que todavía me dura."
"A ver si va a ser un cruce...
¿en tu escalera hay alguien que esté moribundo?"
"Espera que piense, arriba, en el segundo,
está el Ambrosio, un vejestorio."
"Es que a veces- dijo-
se nos cruzan el Cielo
y el Purgatorio,
y entonces pasa lo que pasa,
que nos mandan gente que está
tan a gusto en su casa,
que no se han muerto ni ná,
y encima son personas buenas,
pero las interferencias juegan
estas malas faenas."
"A mí, como si te comes las uñas,
o me mandas pá mi casa
o te arranco las pezuñas!"
"Un momento, que ya viene el sargento".
Y por fin apareció el mandamás,
que no se llamaba ni Satanás,
se llamaba Dimitri de la Fuente,
y eso sí, con los tres seises tatuaos en la frente.
Me trató mú bien, tengo que decirlo,
y me pidió mil perdones,
nos tomamos un vinito y unos boquerones,
y luego me dijo: "Venga que te llamo a un taxi,
pá que vuelvas pá tu casa,
pero no se lo cuentes a nadie,
que te dirán tía payasa."
Y yo, antes de irme, voliví a insistir,
"Tenéis el Infierno hecho una porquería".
Y vá el tío y me dice:
"¿Tú cómo lo tienes pá echar
unas horitas al día?"
Vamos, que al final, con la tontería,
me salió trabajo,
y ahora cada día
al Infierno me bajo.
Con mi fregona y mi plumero
saco brillo con esmero,
y el demonio, tan contento,
que paga bien y al momento.
Así que ya lo saben, señores,
yo, la Antonia García Flores,
ha estao en el mismísimo Infierno,
y lo que digan de mí me importa un cuerno,
porque ahora está que dá gloria verlo
y encima me saco un sobresueldo.
* * *Estrella C.Z. 2010
* Copyright Safe Creative Todos los derechos reservados
Última edición:
:: Eres un solete, Isabelita, gracias por dejarme tu particular visión, yo también te admiro ¿sabes?
:: por reirte!