Hermosa personificación, querida Laura. Que mejor que las hojas de papel en las que se han volcado amores borrascosos, tragedias, hazañas, sacrificios, deslumbrantes apoteosis, y profundos pensamientos filosóficos, para ser el objeto de esa personificación.
Tu poema tiene esa belleza propia de la creatividad y del talento. No sabría definirlo, pero por sí mismo, al margen del contenido, es hermoso en su lectura y en su recital.
Lo que me ha venido a la mente es una hermosa poetisa, tú, sentada frente a la ventana abierta en una noche de verano, y ante una mesa en la que hay un tintero, una pluma de ganso, una vela encendida, y un manojo de papeles en blanco algo dispersos; el viento entra de vez en cuando con suave impulso, y hace bailar la llama y alza unos milímetros las hojas de papel. Tú, la poetisa, dirige la mirada, alternativamente, a la Luna, a la llama, y a las hojas de papel, mientras en su mirada la luz de luna y estrellas desvela destellos de melancolía.
Bueno, ya me disparé, jajaja, y me monté una de mis películas en technicolor y sunsurrún, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja.
Laura bonita, he disfrutado con tu poema, mucho. Te dejo todas las estrellas de mi cielo, y las dispongo para que las observes desde esa ventana, y en sus luces brillarán esos hermosos ojos almendrados que te adornan.
Besos en alas de los vientos.