Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los lobos me persiguen
me persiguen y me acorralan.
Buscaré los atajos de la mentira
para ahuyentarles.
Correré las sombras
ocultándome en su oscuridad.
Olfatearán frenéticos
el aroma del remordimiento,
hedor pesado cosido en mis costuras,
olfatearan el infantil recelo
de mirada abierta.
Me quitaré la ropa
correré sin alma, mil pasos sobre el cristal.
Ante la inminencia de sus caninos
optaré por dormir,
tal vez así les logre acallar.
Tal vez así la sustancia de mis huesos
resulte insípida
y se contenten con lamer mi cara dormida.
me persiguen y me acorralan.
Buscaré los atajos de la mentira
para ahuyentarles.
Correré las sombras
ocultándome en su oscuridad.
Olfatearán frenéticos
el aroma del remordimiento,
hedor pesado cosido en mis costuras,
olfatearan el infantil recelo
de mirada abierta.
Me quitaré la ropa
correré sin alma, mil pasos sobre el cristal.
Ante la inminencia de sus caninos
optaré por dormir,
tal vez así les logre acallar.
Tal vez así la sustancia de mis huesos
resulte insípida
y se contenten con lamer mi cara dormida.
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