horizonte

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Julio gris

entro envuelto en un vaho calido.

Brotaran intrépidas

de sus capullos los colores

dándole luz a su triste cielo,

pintando la hierva,

desliendo en agua

las amapolas heridas.

El fuego no arde hoy

en el horizonte,

no hay ascuas al finar del mar,

por donde ha veces

cae el sol triunfante

hoy resbala su luz velada.

Mis ojos esperan

todas las mañanas

que salgan espadas

de entre las nubes pálidas.

Ha veces se alegran

con su canto de plata,

otras recuerdan llamas,

pero siempre pinto a Julio

con cielo azul

y calidas brasas,

roto entre el verde del trigo

y el rojo y azul de sus veredas,

árboles apacibles

y la sombra negra

sentada en las sillas

de una tarde.
 
Julio gris

entro envuelto en un vaho calido.

Brotaran intrépidas

de sus capullos los colores

dándole luz a su triste cielo,

pintando la hierva,

desliendo en agua

las amapolas heridas.

El fuego no arde hoy

en el horizonte,

no hay ascuas al finar del mar,

por donde ha veces

cae el sol triunfante

hoy resbala su luz velada.

Mis ojos esperan

todas las mañanas

que salgan espadas

de entre las nubes pálidas.

Ha veces se alegran

con su canto de plata,

otras recuerdan llamas,

pero siempre pinto a Julio

con cielo azul

y calidas brasas,

roto entre el verde del trigo

y el rojo y azul de sus veredas,

árboles apacibles

y la sombra negra

sentada en las sillas

de una tarde.
Muy bello como siempre, hermosa escritura y calma, mucha calma. Abrazote vuela amiga María. Paco.
 
Julio gris

entro envuelto en un vaho calido.

Brotaran intrépidas

de sus capullos los colores

dándole luz a su triste cielo,

pintando la hierva,

desliendo en agua

las amapolas heridas.

El fuego no arde hoy

en el horizonte,

no hay ascuas al finar del mar,

por donde ha veces

cae el sol triunfante

hoy resbala su luz velada.

Mis ojos esperan

todas las mañanas

que salgan espadas

de entre las nubes pálidas.

Ha veces se alegran

con su canto de plata,

otras recuerdan llamas,

pero siempre pinto a Julio

con cielo azul

y calidas brasas,

roto entre el verde del trigo

y el rojo y azul de sus veredas,

árboles apacibles

y la sombra negra

sentada en las sillas

de una tarde.


Un poema apacible, que pinta un paisaje con aciertos nostálgicos sin embargo la calidez de las luces de julio lo hace muy agradable.
Maria te dejo mi cordial saludo.
 
Panteística lectura que me hace recordar mis emociones durante el tiempo estival en mi país. Grato pasar por tu lienzo de naturales semblanzas , .. va mi aprecio !
 
Julio gris

entro envuelto en un vaho calido.

Brotaran intrépidas

de sus capullos los colores

dándole luz a su triste cielo,

pintando la hierva,

desliendo en agua

las amapolas heridas.

El fuego no arde hoy

en el horizonte,

no hay ascuas al finar del mar,

por donde ha veces

cae el sol triunfante

hoy resbala su luz velada.

Mis ojos esperan

todas las mañanas

que salgan espadas

de entre las nubes pálidas.

Ha veces se alegran

con su canto de plata,

otras recuerdan llamas,

pero siempre pinto a Julio

con cielo azul

y calidas brasas,

roto entre el verde del trigo

y el rojo y azul de sus veredas,

árboles apacibles

y la sombra negra

sentada en las sillas

de una tarde.
Los ojos se ensimisman en esas llamas que dejan sombras
vacias. una representacion que se ensimisma en las formas
envolvente que buscan esa supremacion de la naturaleza
deseada. excelente la levitacion marcada en tu obra.
saludos amables de luzyabsenta
 
Julio gris

entro envuelto en un vaho calido.

Brotaran intrépidas

de sus capullos los colores

dándole luz a su triste cielo,

pintando la hierva,

desliendo en agua

las amapolas heridas.

El fuego no arde hoy

en el horizonte,

no hay ascuas al finar del mar,

por donde ha veces

cae el sol triunfante

hoy resbala su luz velada.

Mis ojos esperan

todas las mañanas

que salgan espadas

de entre las nubes pálidas.

Ha veces se alegran

con su canto de plata,

otras recuerdan llamas,

pero siempre pinto a Julio

con cielo azul

y calidas brasas,

roto entre el verde del trigo

y el rojo y azul de sus veredas,

árboles apacibles

y la sombra negra

sentada en las sillas

de una tarde.

Bello este poema que nos dejas.

Un abrazo.
 

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