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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Horizontes

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
HORIZONTES

El niño no comprende el horizonte,
¡no concibe un final! Todo se estrena
de nuevo —¡a cada instante!— y en su almena
no hay cielo que su asombro no remonte.

El joven es la sangre del bisonte.
Su horizonte es el cable que enajena
su alma funambulista. Es la verbena
que luce en el collado añil del monte.

El adulto no espera ya más bises
y en su horizonte duerme lo que ha sido
de ese joven que quiso ser Ulises.

...Y el latido del viejo es el zumbido
de un horizonte de horizontes grises
que se pierde en un punto del olvido.

Kalkbadan
En Madrid, a 29 de junio de 2019




 
HORIZONTES

El niño no comprende el horizonte,
¡no concibe un final! Todo se estrena
de nuevo —¡a cada instante!— y en su almena
no hay cielo que su asombro no remonte.

El joven es la sangre del bisonte.
Su horizonte es el cable que enajena
su alma funambulista. Es la verbena
que luce en el collado añil del monte.

El adulto no espera ya más bises
y en su horizonte duerme lo que ha sido
de ese joven que quiso ser Ulises.

...Y el latido del viejo es el zumbido
de un horizonte de horizontes grises
que se pierde en un punto del olvido.

Kalkbadan
En Madrid, a 29 de junio de 2019


h
Toda una vida de sueños incumplidos y horizontes que se alejan. Un saludo.
 
HORIZONTES


El joven es la sangre del bisonte.
Su horizonte es el cable que enajena
su alma funambulista. Es la verbena
que luce en el collado añil del monte.

El adulto no espera ya más bises
y en su horizonte duerme lo que ha sido
de ese joven que quiso ser Ulises.

...Y el latido del viejo es el zumbido
de un horizonte de horizontes grises
que se pierde en un punto del olvido.

Kalkbadan
En Madrid, a 29 de junio de 2019


Qué bueno volver a encontrar tu poseía, apreciado Andreas, un magnifico soneto donde como siempre nos muestra tu fino arte. Me gusta especialmente el cuarteto inicial y el terceto final. El niño que no comprende el horizonte, ¡que no concibe un final!....Y el latido del viejo es el zumbido de un horizonte de horizontes grises que se pierden en un punto de olvido.
Se empieza y se termina, siempre persiguiendo horizontes, soñando, así es la vida.Me ha gustado mucho tu poema, Poeta, felicidades.
Un abrazo, Andreas.
Isabel
 
HORIZONTES

El niño no comprende el horizonte,
¡no concibe un final! Todo se estrena
de nuevo —¡a cada instante!— y en su almena
no hay cielo que su asombro no remonte.

El joven es la sangre del bisonte.
Su horizonte es el cable que enajena
su alma funambulista. Es la verbena
que luce en el collado añil del monte.

El adulto no espera ya más bises
y en su horizonte duerme lo que ha sido
de ese joven que quiso ser Ulises.

...Y el latido del viejo es el zumbido
de un horizonte de horizontes grises
que se pierde en un punto del olvido.

Kalkbadan
En Madrid, a 29 de junio de 2019




Soneto muy bien construido que recorre de forma incisiva las etapas vitales del hombre.

Gracias por compartir y saludos cordiales.
 
h
Toda una vida de sueños incumplidos y horizontes que se alejan. Un saludo.

A toda hostia pasa la vida una vez que el reloj suelta su primer granito de arena. El niño y el joven no tienen ese problema, pero el tiempo ahí está, agazapado, esperando a que le llegue su momento. Después, como dices, los horizontes se alejan alargando nuestra sombra dándole una forma más y más parecida a la del ciprés.
¡Saludos y gracias por comentar!
 
Qué bueno volver a encontrar tu poseía, apreciado Andreas, un magnifico soneto donde como siempre nos muestra tu fino arte. Me gusta especialmente el cuarteto inicial y el terceto final. El niño que no comprende el horizonte, ¡que no concibe un final!....Y el latido del viejo es el zumbido de un horizonte de horizontes grises que se pierden en un punto de olvido.
Se empieza y se termina, siempre persiguiendo horizontes, soñando, así es la vida.Me ha gustado mucho tu poema, Poeta, felicidades.
Un abrazo, Andreas.
Isabel

¡Hola, querida Isabel! Me alegra mucho que te haya gustado, amiga. Efectivamente el horizonte cambia a cada etapa, hasta condensarse en un punto del olvido. Un amigo mío es el autor de un bellísimo epigrama que dice: "un punto final es un horizonte de perfil", y de ahí los horizontes en este poema. Un abrazo fuerte y feliz entrada al otoño.
 
Precioso soneto amigo. Describe perfectamente la necesidad del hombre de volver a la niñez. Sólo los ojos de un niño pueden ver lo que hay más allá del horizonte...
Enhorabuena, un abrazo

¡Jorge! Es curioso, porque el niño sabe ver, pero ni se plantea qué son los horizontes, y para cuando comprendes los horizontes, el miedo atenaza y no logras vislumbrarlos con claridad. Así es la vida. Démosle caña.
Un abrazo.
 
Soneto muy bien construido que recorre de forma incisiva las etapas vitales del hombre.

Gracias por compartir y saludos cordiales.
Me alegra, Lírico, que así lo consideres. Es este un soneto que puede caer con facilidad en lo presuntuoso, muy habitual en aquellas creaciones en las que uno pretende llenar demasiado en una estructura tan esencialmente epigramática como lo es el soneto. Por ello me alegra tu apreciación.
Gracias a ti por la visita.
Un saludo.
 

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