Elisalle
Poetisa
Me caí en tu pena
si es que alguna vez la sentiste
porque hoy perdiste
y no por culpas ajenas.
Voy recojiendo vasijas
que contienen algo salado,
puse en ellas mis yemas
para probar el sabor
de lo que habías abandonado.
Yo no quiero las rimas,
no interrumpan mi camino,
quiero que desde el pecho nazca
y no me atropelle el silbo
porque voy en busca de hierbas
para el olvido.
¿Recuerdas que era para más allá de la vida
pasara,
LO QUE PASARA?
¿Que seguiríamos unidos como hiedra
a la pared que pintamos de amarillo
y adornamos con canelos?
Promesas tan añejas como la mentira
y fueron de ayer no más.
Voy caminando por ahí,
por donde una vez arriesgaste la senda
que hice escondida para ti.
Llueve,
se hizo tarde
y en mi regreso no sonó el teléfono,
preguntando si venía cerca o lejos,
si pasaba por tus linderos,
si avistaba el potrero de los recuerdos
donde mi hice eterna en tu anhelo
y no estoy hablando de más
porque sé que me vas a recordar,
te va a doler y a mí también.
Reímos mucho sin saber, menos imaginar
que hoy nos veríamos así,
con una pena marginal que no debe estar aquí.
Pienso y vuelo,
corro, me detengo y vuelvo a pensar:
¿Cómo me verá la lluvia con este abrigo
de funeral
y este pelo mojado que agudiza lo invernal,
se apega a mi cabeza como flequillo
fantasmal?
Hoy no voy a llorar,
pensé que estaba en el impasse,
que cuenta no me podía dar
¡pero ya!
ya lo asimilé todo y no voy a llorar
porque la tristeza seca hace menos mal.
Todo amor deja un dolor,
¡qué tanto!
el mío lo viví pensándote,
se lo entregué al mar,
él dijo que me fuera tran-qui-li-ta,
que desde hoy
te empiezo a olvidar.
Margarita
17/06/2012
si es que alguna vez la sentiste
porque hoy perdiste
y no por culpas ajenas.
Voy recojiendo vasijas
que contienen algo salado,
puse en ellas mis yemas
para probar el sabor
de lo que habías abandonado.
Yo no quiero las rimas,
no interrumpan mi camino,
quiero que desde el pecho nazca
y no me atropelle el silbo
porque voy en busca de hierbas
para el olvido.
¿Recuerdas que era para más allá de la vida
pasara,
LO QUE PASARA?
¿Que seguiríamos unidos como hiedra
a la pared que pintamos de amarillo
y adornamos con canelos?
Promesas tan añejas como la mentira
y fueron de ayer no más.
Voy caminando por ahí,
por donde una vez arriesgaste la senda
que hice escondida para ti.
Llueve,
se hizo tarde
y en mi regreso no sonó el teléfono,
preguntando si venía cerca o lejos,
si pasaba por tus linderos,
si avistaba el potrero de los recuerdos
donde mi hice eterna en tu anhelo
y no estoy hablando de más
porque sé que me vas a recordar,
te va a doler y a mí también.
Reímos mucho sin saber, menos imaginar
que hoy nos veríamos así,
con una pena marginal que no debe estar aquí.
Pienso y vuelo,
corro, me detengo y vuelvo a pensar:
¿Cómo me verá la lluvia con este abrigo
de funeral
y este pelo mojado que agudiza lo invernal,
se apega a mi cabeza como flequillo
fantasmal?
Hoy no voy a llorar,
pensé que estaba en el impasse,
que cuenta no me podía dar
¡pero ya!
ya lo asimilé todo y no voy a llorar
porque la tristeza seca hace menos mal.
Todo amor deja un dolor,
¡qué tanto!
el mío lo viví pensándote,
se lo entregué al mar,
él dijo que me fuera tran-qui-li-ta,
que desde hoy
te empiezo a olvidar.
Margarita
17/06/2012
“Todos los derechos Reservados.
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
@
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio”
@
Última edición: