Hoy, todo es así
Luce el azul en la mañana,
sí, azul el cielo,
sin gasas blancas que opaquen
el despertar del dorado.
Sí, de azul indudable,
de un azul de verano,
con fulgores y aromas inefables,
lejos, muy lejos
de lo cotidiano.
Cual llama de una vela prendida,
luce y danza la campiña
al compás de la tibia brisa
en libre albedrío,
y el río en su peregrinaje,
corriendo, saltando,
no se qué música lanza
mientras golondrinas
trazan ráfagas negras por el aire
sin posarse en ramas.
Todo es así, aquí,
todo es nostalgia y melodía,
así despierta el día
y así se acuesta;
el sol por un lado,
la luna por otro,
sin hablarse,
- ¡qué extraños amantes!
como si no quisieran separarse,
con un adiós que nunca llega.-
¡Qué extraño es todo
y cómo me recuerda todo
a tu adiós,
porque así lo quisiste,
porque tenía que ser así,
a tu manera,
no a la de los dos!
Los pasos que dímos sobre la arena,
tus pasos y los míos,
hoy los llamo ¡tiempo!
porque con el tiempo,
tu quisiste que aquella verdad,
- a penas te conocía -
solo fuera la huella de un fulgor
que cegaba y que hoy muestra
la realidad.
Revivir cuando nos embarcamos
juntos en una larga travesía,
- sobre una barca sin remos -
aquella gélida tarde de noviembre
al instante en que mandaba el ocaso,
es separarse con más dolor
y las lágrimas que me guardo,
dirían el adiós que tanto, tanto
me cuesta decir.
Busqué tu palabra,
como la ola busca la orilla
para descansar,
busqué tu agua,
como la tierra necesita la lluvia,
el fulgor de tu mirada, iluminando nuestro camino...
pero al amanecer,
aquello que anduvimos,
quedó perdido
en algún lugar de este mundo
porque así lo quisiste,
a tu manera.
Hay una paloma blanca,
blanca como la nieve
esparciendo sus alas por el día,
por la noche,
ciñéndose sobre ti,
sobre mí, sobre los dos,
aireando la esperanza
con el ansia de un corazón
que no vive por salvar
dos corazones.
Y son sus alas,
las que mantienen
este corazón triste y loco
alejado de la palabra,
que ya no sabe si te amó mucho
o te amó poco
pero si sabe que tu calor,
nunca llegó a abrigarle.
Hoy, todo es así,
porque tu lo quisiste,
como el sol y la luna
contemplándose sin juntarse
- ¡qué extraños amantes! -
en un adiós que nunca llega,
aunque tú, lo dijeras a tu manera
y yo no.
Luis
Luce el azul en la mañana,
sí, azul el cielo,
sin gasas blancas que opaquen
el despertar del dorado.
Sí, de azul indudable,
de un azul de verano,
con fulgores y aromas inefables,
lejos, muy lejos
de lo cotidiano.
Cual llama de una vela prendida,
luce y danza la campiña
al compás de la tibia brisa
en libre albedrío,
y el río en su peregrinaje,
corriendo, saltando,
no se qué música lanza
mientras golondrinas
trazan ráfagas negras por el aire
sin posarse en ramas.
Todo es así, aquí,
todo es nostalgia y melodía,
así despierta el día
y así se acuesta;
el sol por un lado,
la luna por otro,
sin hablarse,
- ¡qué extraños amantes!
como si no quisieran separarse,
con un adiós que nunca llega.-
¡Qué extraño es todo
y cómo me recuerda todo
a tu adiós,
porque así lo quisiste,
porque tenía que ser así,
a tu manera,
no a la de los dos!
Los pasos que dímos sobre la arena,
tus pasos y los míos,
hoy los llamo ¡tiempo!
porque con el tiempo,
tu quisiste que aquella verdad,
- a penas te conocía -
solo fuera la huella de un fulgor
que cegaba y que hoy muestra
la realidad.
Revivir cuando nos embarcamos
juntos en una larga travesía,
- sobre una barca sin remos -
aquella gélida tarde de noviembre
al instante en que mandaba el ocaso,
es separarse con más dolor
y las lágrimas que me guardo,
dirían el adiós que tanto, tanto
me cuesta decir.
Busqué tu palabra,
como la ola busca la orilla
para descansar,
busqué tu agua,
como la tierra necesita la lluvia,
el fulgor de tu mirada, iluminando nuestro camino...
pero al amanecer,
aquello que anduvimos,
quedó perdido
en algún lugar de este mundo
porque así lo quisiste,
a tu manera.
Hay una paloma blanca,
blanca como la nieve
esparciendo sus alas por el día,
por la noche,
ciñéndose sobre ti,
sobre mí, sobre los dos,
aireando la esperanza
con el ansia de un corazón
que no vive por salvar
dos corazones.
Y son sus alas,
las que mantienen
este corazón triste y loco
alejado de la palabra,
que ya no sabe si te amó mucho
o te amó poco
pero si sabe que tu calor,
nunca llegó a abrigarle.
Hoy, todo es así,
porque tu lo quisiste,
como el sol y la luna
contemplándose sin juntarse
- ¡qué extraños amantes! -
en un adiós que nunca llega,
aunque tú, lo dijeras a tu manera
y yo no.
Luis