Abrahám Emilio
Emilio.
Ya tu cuerpo desnudo en mis brazos soslaya
tan junto a tus miradas celestiales de estrellas;
en el cielo tu alma, en la tierra tus huellas,
musitando tus versos a la vida canalla.
tan junto a tus miradas celestiales de estrellas;
en el cielo tu alma, en la tierra tus huellas,
musitando tus versos a la vida canalla.
Tu silente y armónica voz que inerte se haya
sin el soplo divino, sin vaho sin querellas...
Tus pasos, tu semblante, las plegarias aquellas,
tu firmamento eterno allá en el atalaya.
sin el soplo divino, sin vaho sin querellas...
Tus pasos, tu semblante, las plegarias aquellas,
tu firmamento eterno allá en el atalaya.
Y tu frívola boca ya no puede dar besos,
ni tus manos resecas un toque de calor,
te irás eternamente más allá del olvido.
ni tus manos resecas un toque de calor,
te irás eternamente más allá del olvido.
Para ti un escondrijo, de bandera una flor:
la ideal compañía a tu ser tan querido
donde me esperarán, impacientes, tus huesos.
la ideal compañía a tu ser tan querido
donde me esperarán, impacientes, tus huesos.
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