Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
El sol no termina
la piedra convence
entrañas candentes
extrañas corrientes.
Agita el viento
mi rostro contento
desnuda la savia
sonrisas sin rabia.
Asentado en un tridente
apresado al tacto ardiente
asesto mis puñaladas
a tus nalgas doradas.
Denotan tus gestos
unos pechos dispuestos
olvida mi mente
embestirte de frente.
Aquí la locura
está fuera de duda
y mi corazón replica
la pasión no se explica.
Al mar azul
a la octava alborada
retorné en su cruz
con la luz morada.
Con la sangre helada
con un norte sin frío
en una corriente sin río
en una pendiente sin subida
en plena huida hacia el enemigo.
la piedra convence
entrañas candentes
extrañas corrientes.
Agita el viento
mi rostro contento
desnuda la savia
sonrisas sin rabia.
Asentado en un tridente
apresado al tacto ardiente
asesto mis puñaladas
a tus nalgas doradas.
Denotan tus gestos
unos pechos dispuestos
olvida mi mente
embestirte de frente.
Aquí la locura
está fuera de duda
y mi corazón replica
la pasión no se explica.
Al mar azul
a la octava alborada
retorné en su cruz
con la luz morada.
Con la sangre helada
con un norte sin frío
en una corriente sin río
en una pendiente sin subida
en plena huida hacia el enemigo.