Junio tose y la plaza se resfría.
De golpe la inquietante ventolera.
Es tiempo de fogón y de campera,
de setas en conserva y parcería.
Alza horneros el légamo apremiante.
Cae el revoque de las casas viejas.
Y herrumbroso, el crepúsculo en las tejas
cobra un tono carmín de ají picante.
El otoño me ofrece su arrebato,
su débil acuarela y sus caudales;
y contando las sílabas australes
cavila mi soneto de novato.
Hundiendo antorchas en el río oscuro
no llego ni a ceniza ni a conjuro.
De golpe la inquietante ventolera.
Es tiempo de fogón y de campera,
de setas en conserva y parcería.
Alza horneros el légamo apremiante.
Cae el revoque de las casas viejas.
Y herrumbroso, el crepúsculo en las tejas
cobra un tono carmín de ají picante.
El otoño me ofrece su arrebato,
su débil acuarela y sus caudales;
y contando las sílabas australes
cavila mi soneto de novato.
Hundiendo antorchas en el río oscuro
no llego ni a ceniza ni a conjuro.
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