Albertyo Moliendo
Poeta recién llegado
Lola y su vestido curtido
apuesta ochenta duros al nieto.
El dominó entre tomate y pepino,
castizo aroma a Castell de Ferro.
Las paredes del bajo cortijo,
arrugas del duro mar eterno,
son las blancas costuras de amor
de mi abuela tejiendo el invierno.
"¡Abuela, Lola! ¿Hoy qué comemos?"
"Pan con mierda niños,
pan que robó el jilguero"
"¡Abuelo, vamos! ¡Vamos al faro del cielo!
Allí te escribiré cien ochos
y besaré puro tu rojo rostro pinero."
Un beso para cada pierna,
y otro que robó el jilguero.
Las toscas piedras de orilla gozan
los azotes del crepúsculo en celo,
su color es fruto del gran níspero,
cuya virtud emana del recuerdo.
apuesta ochenta duros al nieto.
El dominó entre tomate y pepino,
castizo aroma a Castell de Ferro.
Las paredes del bajo cortijo,
arrugas del duro mar eterno,
son las blancas costuras de amor
de mi abuela tejiendo el invierno.
"¡Abuela, Lola! ¿Hoy qué comemos?"
"Pan con mierda niños,
pan que robó el jilguero"
"¡Abuelo, vamos! ¡Vamos al faro del cielo!
Allí te escribiré cien ochos
y besaré puro tu rojo rostro pinero."
Un beso para cada pierna,
y otro que robó el jilguero.
Las toscas piedras de orilla gozan
los azotes del crepúsculo en celo,
su color es fruto del gran níspero,
cuya virtud emana del recuerdo.