Simeon
Poeta recién llegado
Un día pensé en ti amada mía sin saber quien eras, yo me enamoré de ti. Con ese cabello largo y negro como la misma noche, con unos ojos como estrellas brillantes que cuando más las miro más ciego es mi amor por ese ser que posees. Anhelo esa sonrisa que da la calma, ese tacto tullo que me da esperanza en la soledad en la que me ayo, sufriendo esta condena de estar sin verte, sin sentirte. Vivo en un universo en que nada es real en el que lo único que existe es lo material donde el alma está encerrada en nuestro más profundo pensar. No poseo nada, no soy nada si tu no estás aquí para darme esa felicidad primaveral que sería la solución de este invierno que hay en mi corazón.
Pero todo esto son deseos que no se cumplirán ya que no camino entre los muertos que dicen vivir, por eso escribo esta carta a los mensajeros de los Dioses para que te la entreguen y así algún día poder encontrarnos.
Que dolor, que miedo y que frío siento al ver este rostro tan solo, tan mío.
Última edición: