Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anoche mi soñar fue con rareza
( la angustia carcomíame los huesos):
soñábame en la cárcel de tus besos,
herido ante el metal de tu belleza.
La lanza de tu encanto en su agudeza
ufana daba coces de embelesos;
mi orgullo y dignidad estaban presos
bajo la desnudez de tu grandeza.
Y fue en el calabozo de tu roja
y oscura boca donde despertaba
de un sueño donde ya me daba muerto;
despierto comprendí la paradoja:
no fue mi dormitar que se mofaba,
¡ sino que aquel desdén era muy cierto!...
( la angustia carcomíame los huesos):
soñábame en la cárcel de tus besos,
herido ante el metal de tu belleza.
La lanza de tu encanto en su agudeza
ufana daba coces de embelesos;
mi orgullo y dignidad estaban presos
bajo la desnudez de tu grandeza.
Y fue en el calabozo de tu roja
y oscura boca donde despertaba
de un sueño donde ya me daba muerto;
despierto comprendí la paradoja:
no fue mi dormitar que se mofaba,
¡ sino que aquel desdén era muy cierto!...