Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Sabes corazón, cuán indulgente es el alma?
Revolotea entre esa balanza que nunca para,
y de vez en vez, te hace probar la miel.
En ese oscilar constante, me veo
con mis ojos de desiertos; y recorro
esa nostalgia de belleza, de escombro.
La llamo sin nombres, le acaricio
sabiendo que siembro en el jardín más pleno de los muertos…
Soy el Señor
Y ella, es ella.
Revolotea entre esa balanza que nunca para,
y de vez en vez, te hace probar la miel.
En ese oscilar constante, me veo
con mis ojos de desiertos; y recorro
esa nostalgia de belleza, de escombro.
La llamo sin nombres, le acaricio
sabiendo que siembro en el jardín más pleno de los muertos…
Soy el Señor
Y ella, es ella.
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